El auto exculpa a la anterior regidora y a varios ediles de la corporación en la denuncia presentada por Vox y su alcalde en Roales, David García Montes, como acusación particular

El Grupo Municipal Socialista de Roales del Pan ha manifestado hoy públicamente su satisfacción por la causa juzgada por la Audiencia Provincial y que declara la total inocencia de los acusados: la anterior alcaldesa Berna Miguel, el anterior teniente alcalde y actual portavoz del PSOE en la corporación Luis Alberto González Pérez y los dos ediles independientes Manuel Sobrino y Raúl Centeno.

La sentencia es clara y explícita. Alude a la orfandad probatoria para indicar que de un “modo gratuito” se quería imputar a los acusados una condena desorbitada y carente de todo juicio. El actual regidor del municipio buscaba “eliminar” de una forma directa todo lo que supusiera oposición en el municipio, y no solo eso, sino que sin presentar ninguna prueba de la denuncia, pretendía que el Juzgado condenase con penas hasta de cárcel una actuación, que como ha quedado claro, estaba exenta de culpabilidad.

Pero a juicio de nuestro grupo, lo peor es que es algo que se realiza a sabiendas y con dinero público. El querer quitarse de un plumazo toda la oposición denunciando unos hechos, como es la pavimentación de una calle, que la propia corporación que preside fue la redactora de los pliegos, realizadora del replanteo, la ejecución, la justificación y el pago de dicha actuación, solo denota algo que ya habíamos apuntado: venganza personal. Pero lo peor es que dicha venganza le va a salir cara a la corporación y por ende al pueblo, ya que ¿va a cubrir el Sr. Montes las costas del juicio?, ¿ Va a pedir perdón por la dantesca situación creada? ¿Va a restituir el honor de los concejales, el tiempo, esfuerzo y dinero de los mismos?

Nuestro grupo se pregunta, ¿Y ahora qué Sr. Alcalde? ¿Le pedimos responsabilidad por todo ello? ¿Le pedimos por cuánto le va a salir “la fiesta” al pueblo? ¿Es digno que un alcalde a sabiendas de una mejor solución administrativa, denuncie en el Juzgado de lo Penal a sus rivales políticos basándose en su cargo? Decimos lo de a sabiendas, porque sabía perfectamente cuál era la solución administrativa que solventaba el problema, pero quiso que fuera el Juzgado de lo Penal, ni siquiera el Contencioso como apunta la sentencia, el que “crucificara” a sus rivales.

Como conclusión diremos que esta actuación denota el carácter revanchista, falto de escrúpulos, ventajista y dictatorial de sus acciones. Se equivocó en la Audiencia, el día del Juicio cuando delante de sus adláteres y su mentor, el Sr. Pecharromán, indicó literalmente lo siguiente: “A esta gentuza la tengo que ver hundida, que no levanten cabeza en su vida” (estaba tan eufórico por vernos delante del Juez que no se percató que en la zona de espera había más gente que ellos).

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