La diferencia de parcial en el segundo cuarto fue el punto clave del triunfo

Suma y sigue. Y así, once veces. Justo el número de victorias que ha cosechado el Recoletas Zamora en lo que va de temporada. Un número de ensueño, especialmente porque son once las jornadas que llevamos de liga. Pleno a todo. Y eso, que el Canoe es un rival que se recuerda por haber sacado buenos resultados del Ángel Nieto en temporadas anteriores.

Pero cuando un equipo va lanzado, sale todo. Y ante las madrileñas, el Zamarat impuso su ley desde el principio. Con mucho ritmo, las naranjas se mostraron acertadas en la anotación, exactamente igual que el rival, que compitió y peleo en los primeros impases. Fruto de ello es un resultado apurado al término del primer cuarto, pero en el que las de Vasconcelos, que llegó a pedir tiempo muerto porque no terminaba de estar convencido con lo que veía, llegaron por delante (23-19).

Tras los primeros diez minutos, el duelo se rompió casi de manera definitiva. Las naranjas empezaron a ser esa apisonadora ofensiva que se caracteriza desde las primeras jornadas. Effa y Carlota Menéndez superaron la defensa madrileña, que poco o nada podía hacer por evitar la superioridad. Solo en los tramos finales, un parcial de 0-9 para las visitantes dejaba con vida el partido al descanso (52-43).

En el comienzo de la segunda parte, el duelo se rompió por completo. De hecho, el último cuarto se convirtió en mera anécdota, porque el partido estaba más que sentenciado. Con un parcial de 22-13 para las naranjas, el duelo llegaba a los últimos diez minutos con una ventaja local de 74-56, ya prácticamente insalvable.

Ventaja que terminó de confirmarse en el último cuarto, donde otro parcial de 22-14 sirvió para estar cerca de lograr los cien puntos. Aunque no se llegó, el Recoletas se llevó el triunfo por 96-70, una ventaja de 26 que muestran la fortaleza de las de Vasconcelos en la categoría.

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