El gol de Baldrich en el tiempo de descuento sirve para que el Zamora sume tres puntos fundamentales

El Zamora volvía a la dura realidad tras despertarse de la manera más cruel posible del sueño copero ante el Villarreal. El cuadro de Movilla se enfrentó a un Rayo Cantabria que llegaba cuarto clasificación y que ya le había rascado un punto al Pontevedra en Pasarón, por lo que se antojaba un duelo cerrado y muy complicado.

En el esquema de Movilla no hubo muchas novedades en cuanto a nombres pero sí en cuanto a posiciones. Adrián Bolo, central de lo más destacado en estas últimas jornadas, arrancó el choque jugando de punta junto a Pito Camacho, mientras que Carlos Ramos era el encargado de incrustarse entre centrales para cubrir el hueco del vasco. Fue un experimento que duró en los quince primeros minutos de cada tiempo, quizá circunstancial, pero que todo apunta a que volveremos a ver en próximo partidos.

En la primera parte el partido fue soso, descafeinado, y por momentos, soporífero. Solo acciones circunstanciales pudieron romper el choque. Por parte del Zamora, una prolongación de Etxaburu dejó solo a Pito Camacho, que definió duro abajo pero se encontró con una pierna prodigiosa del meta. Más tarde, un disparo desde la frontal de Dani Hernández que también sacó el portero de la escuadra. Por su parte, el Rayo Cantabria también la tuvo. Un centro de Jeremi encontró la cabeza de Santamaría, para obligar a Fermín Sobrón a hacer una parada de mucho mérito, tirando de reflejos, para despejar a córner. En el propio saque de esquina, Dani González cabeceó desviado en lo que fue el segundo susto.

En la segunda parte, el guion no varió en exceso. Sí que es cierto que el Zamora empezó a dominar más arriba y que al Rayo Cantabria ya le costó mucho más encontrar los contragolpes. Aún así, las ocasiones fueron escasas. Por parte de los visitantes, un contragolpe por la zurda acabó con Mario García tirándole una vaselina lejana a un adelantado Fermín Sobrón que vio como la pelota se fue rozando el palo. Y por parte del Zamora, un par de ellas con idénticos protagonistas: centros de Víctor López y remates de Etxaburu. El primer lo despejó el defensa a córner cuando ya se cantaba el gol, y el segundo, el vasco no pudo dirigir el remate con la pierna mala, que se perdió por encima del larguero.

Con el resultado gafas, y con la sensación de que el físico estaba bajo mínimos tras el esfuerzo de la Copa, el Zamora volvió a tirar de casta. Consiguió, a base de presionar arriba y de balones al área, encerrar a los cántabros. Y en el enésimo acierto a balón parado llegó el premio. Un tiro de esquina lanzado por Carlos Ramos encontró la cabeza de Sergi Baldrich. El catalán cabeceó a la red tras ganar el duelo aéreo e introducir la pelota en la red.

Sin tiempo para más, el Zamora se aúpa a la segunda plaza. Además, aprovecha el pinchazo del Pontevedra en Covadonga para escaparse un poquito de los gallegos y mantenerse en la pelea con un Ourense colosal en el último mes y medio. El próximo rival será el Valladolid Promesas.

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