Los pupilos de Movilla suman su cuarta derrota consecutiva y siembran la preocupación absoluta en devenir del club

Otra final más que se va al garete. Y esta vez, con todo el merecimiento del mundo. El equipo rojiblanco salió de vacío del Nuevo Las Gaunas en un partido en el que volvió a adolecer la fragilidad defensiva y la falta de gol. Y, precisamente, este es el mayor de los males: es la octava jornada, y el problema, lejos de solucionarse, parece más grave que nunca.

Al fin, hubo cambio de esquema por parte de Movilla. El técnico vasco decidió optar por una defensa de tres con Piña, Xisco y Cordero, para darle poderes ofensivos a Jon Rojo y a Carlos Parra. Y los primeros minutos, se vio, por primera vez en mucho tiempo, remate. Piña por partida doble y después Mario Losada, que se encontraron con un excelso Jero.

Con el partido controlado, llegó el enésimo error de la temporada cuando se cumplía el cuarto de hora de juego. Tras un corner que no fue rematado en primera instancia, Xisco Campos cedió de manera inexplicable un balón hacia atrás que aprovechó Haritz Albisua para ajusticiar a Jon Villanueva. Otra vez, y ya se ha perdido la cuenta de las veces que ha ocurrido, el Zamora empezó por detrás en el marcador. Y hasta ese momento, una vez que el rival se adelantaba, los rojiblancos nunca habían sido capaces de salvar al menos un punto.

Y esta vez, tampoco se rompió la racha. El Zamora lo intentó, siempre más con el corazón que con la cabeza, pero otra vez fue incapaz de ver puerta rival. Por el contrario, la S.D. Logroñés, con otra contra sin, a priori peligro, terminó con un quiebro de Calderón sobre Carlos Cordero, que apenas opuso resistencia, para ceder a Jon Ander que, no sin fortuna, sentenció el partido. Y eso que el Zamora tuvo otra opción de oro de meterse en el partido gracias a un penalti forzado por Kepa Vieites, de lo poco salvable en Las Gaunas, pero que no acertó a transformar Julián Luque.

El Zamora se queda con 4 puntos de 24, hundido en la zona de descenso, y con la posibilidad de que la distancia con la zona de salvación se aleje cuando los rivales jueguen mañana. La siguiente jornada recibirá al Calahorra, rival directo de los rojiblancos en la quema.