Los de Movilla no fueron capaces de superar a un equipo con 12 jugadores útiles, y pierden la opción del liderato

Tras el empate del Ourense y del Pontevedra, y el pinchazo del Rayo Cantabria ante la Arandina dejaron un escenario propicio para poner tierra de por medio, pero salió rana. Ante el Marino de Luanco, el Zamora no se encontró en los 90 minutos, y durante muchos minutos, sufrió ante los asturianos, que a pesar de las circunstancias, tuvieron sus opciones en el Ruta de la Plata.

Con un once que contó con dos delanteros puros como Baldrich y Kun, el pivote volvió a ser para Carlos Ramos, y Etxaburu regresó al once. El Zamora no salió mal, y tuvo acercamientos al área, pero con el paso de los minutos, la intensidad se enfrió y poco a poco, el cuadro asturiano empezó a generar ocasiones. La más clara fue una de Aspra, que tras una pelota parada, estrelló la pelota en cuerpo de un jugador rojiblanco que evitó males mayores.

En la segunda parte, el Zamora quiso crecer, pero por poco sale rana el inicio. Un centro de César desde la diestra encontró a Iván Elena, que, completamente solo, envió rozando la escuadra de Fermín. A partir de ahí, se acabaron las ocasiones, pero llegó la polémica. Primero, un claro penalti sobre Bolo que el colegiado no señaló, después, en el otro área, un penalti que reclamó Iván Elena tampoco fue señalado por Ferrol Muñiz, y por último, otro agarrón sobre Bolo, esta vez más dudoso, que tampoco fue sancionado.

Lo que sí sancionó el colegiado fue una agresión de Abraham -único cambio visitante- con expulsión. El asturiano dio un puñetazo en la cara a Dani Hernández y obligó a su equipo a defender con inferioridad numérica en los últimos diez minutos. Solo ahí, el Zamora dio un paso al frente de verdad. Y tuvo dos opciones claras para ganar: un remate de Etxaburu al larguero, un disparo de Roger Marcé desde fuera del área que sacó el meta.

Sin tiempo para más, el Zamora se deja dos puntos, pierde la opción de ser líder, y sobre todo, deja la preocupación en la grada, puesto que si hace unos meses, el equipo moría en área rival, tanto en Valladolid como hoy deja la sensación de pecar en exceso de conformismo. Ahora, a los rojiblancos recibirán al Langreo en el último partido del año.

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