Los gallegos, que llevaban sin sumar una victoria desde el 8 de enero, se llevan los puntos del Ruta de la Plata

REDACCIÓN: RAÚL NIETO

Frenazo en seco y el tiempo dirá si definitivo. El Zamora recibía en la matinal de este Domingo de Ramos al C.D. Lugo “B”, colista del grupo y que llevaba casi cuatro meses sin conseguir una victoria. Los rojiblancos, tras las derrotas frente al Vetusta y al Guijuelo tenían ante sí una oportunidad de oro para volver al play-off, tanto por las circunstancias del rival como por la multitud de duelos directos que se dan en esta jornada.

Pero ni con todo a favor. Yago Iglesias hizo una pequeña revolución en el once, sacando a Silva del lateral derecho y poniendo a David Ámez en su banda, con Theo como central zurdo y Raúl Prada en la banda izquierda. Juanan volvió al pívote y Pau Miguélez a una de las mediapuntas. Alex Ares volvió al perfil derecho en zona de ataque y Viana y Charly siguieron siendo referencias arriba.

No empezó mal el Zamora. Realmente, el Zamora siempre entra bien a los partidos. Ahora el debate es si los buenos comienzos llegan porque realmente se impone a su rival o porque su rival conoce la indolencia ofensiva y sabe que replegándose primero y contraatacando después es muy factible vencer a los de Yago Iglesias. En cualquier caso, Manu Viana rompió por la banda derecha y Charly consiguió fijar centrales, aunque sin remate. Los primeros veinte minutos fueron de dominio local, con llegadas por banda y con centros que no encontraron al ariete gallego.

Y en ese escenario, de dominio pero sin remate, y vistos los partidos de jornadas pasadas, los alrededor de 1.000 espectadores que se dieron cita en el Ruta de la Plata temían que el rival, con media ocasión, se podía adelantar. Y así fue. En la enésima falta de entendimiento entre centrales, Idrissa roba la pelota, se planta en el área y dispara. Troya deja el balón muerto y Christian, a puerta vacía, anotó el 0-1 que hizo presagiar lo peor. Unos temores que se hicieron más abultados cuando desde el gol lucense, hasta el descanso, solo el balón parado ponía en ciertos apuros a los rojiblancos.

En el descanso, Yago Iglesias hizo tres permutas, retirando a Theo García, Pau Miguélez y Álex Ares para dar entrada a Jaime Sancho, Dani Hernández y Juan Silva. Y hubo una tímida reacción. Los laterales si hicieron fuertes, y la entrada de Sancho en esa derecha, unido al ímpetu de David Ámez, que sin duda fue el futbolista que más garra sacó en la mañana de hoy, pusieron en aprietos al Lugo B. No obstante, fueron los gallegos, siempre al contrataque, los que crearon más peligro. Tanto que el propio Ámez salvó bajo palos el 0-2 tras un remate de Iago Novo prácticamente a puerta vacía.

El lateral asturiano, que volvió al flanco izquierdo tras la entrada de Silva, fue protagonista en área propia, y también en la contraria. Casi en el minuto 70 puso un centro que no encontró rematador, y el despeje volvió a sus pies, para meter un centro chut al que no llegó Charly pero que acabó en el fondo de las mallas. Casi sin intentarlo, el Zamora lograba el 1-1 y todavía tenía 20 minutos para lograr una remontada en la que nadie confiaba hasta el momento.

Pero ni por esas. Porque otro error defensivo supuso el machetazo final. Con el equipo buscando el segundo, el Lugo B pilló su contraataque y su ocasión. Y un centro desde la derecha que Troya no acierta a despejar correctamente termina estrellándose en Raúl Prada, que sin querer, introduce el balón en su propia portería. Con el 1-2 se acabó el partido. Con más corazón que con cabeza, el Zamora buscó la meta rival, pero fueron los gallegos los que tuvieron varias opciones de crucificar a un equipo rojiblanco que tras gastar una buena bala en el Domingo de Ramos, está obligado a resucitar en Coruxo el próximo domingo. Para el choque, no estará Theo García, quien ha visto la quinta amarilla.

Tras tres derrotas consecutivas y cero goles a favor en tres partido, el foco se centra en la dirección deportiva. En las próximas horas la esfera rojiblanca conocerá si se toma alguna decisión o si por el contrario, se cierran filas y se confía en el plantel.

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