El balón parado fue clave en la victoria, llegando los dos primeros gracias a una pizarra perfectamente ejecutado

El Zamora se reencuentra en sensaciones y en goles. Los rojiblancos tenían un partido trampa frente al Real Oviedo Vetusta, pero lo sacaron adelante con calidad y garra desde los primeros compases ante un cuadro asturiano que dejó destellos en ataque pero que se mostró especialmente endeble en la zona defensiva.

Sorprendió Movilla una jornada más a propios y extraños con el once inicial. Metió en el extremo zurdo a Sergi Baldrich, y en punta de lanza a Kun, que no participaba desde la segunda jornada, cuando se venció en Covadonga. Y no salió mal la apuesta, porque desde el principio, el cuadro de Movilla se hizo dueño y señor. Sin ocasiones pero con dominio, el Zamora logró sacar una falta en zona de tres cuartos que, a priori, no iba llevar ningún tipo de peligro. Sin embargo, apareció la pizarra del técnico vasco: Carlos Ramos rasea al piquito de área en el perfil derecho cuando todo el rival esperaba un balón aéreo el punto de penalti, y Kun recibió escorado. El búlgaro anotó el 1-0 con un remate de calidad para reivindicarse.

Con el marcador estrenado, el Zamora optó por resguardarse y dormir el partido, sin renunciar a la velocidad de las bandas para contragolpear. En ese escenario, el Vetusta tuvo una, por medio de Xavier en un mano a mano con Fermín, cuyo remate se fue a la cepa del palo. El Zamora por su parte tuvo opciones para haber marcado el segundo, especialmente en centros lateral aprovechando que atrás no se mostraron fiables en ningún momento, pero no hubo acierto para definir.

Sí que la hubo en la segunda mitad. Al poco de salir de vestuarios, otra vez la pizarra funcionó: en una falta lateral, Julen Castañeda la puso con música al corazón del área. Allí apareció Etxaburu para terminar de matar el partido con un 2-0 que ya parecía difícil de levantar para los asturianos. Sin dar opción a que el rival se metiese en el partido, otra pelota de Julen Castañeda, esta vez sin necesidad de balón parado, encontró la cabeza otra vez de Etxaburu. El vasco se reivindicó y sentenció con el definitivo 3-0.

A partir de ahí, el Zamora bajó el ritmo, el Vetusta entregó las armas, y la cabeza pasó a estar en el Rácing de Santander. Movilla dio entrada a gente como Luis Rivas, Parra o Dani Hernández para dar descanso a aquellos que más minutos tienen. Con todo esto, finalizó un partido de mucha efectividad y ya piensa en la Copa.

 

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