Carlos Ramos, de penalti, al filo del descanso, anotó el tanto definitivo

Raúl Nieto

Gol y partido. El Zamora, al fin, y aunque sufriendo hasta la extenuación, logró un triunfo de vital importancia ante el Calahorra que le permite no descolgarse de una pelea por la permanencia en la que, con los tres puntos de hoy, vuelve a meterse de lleno.

Para esta final, Movilla revolucionó el once inicial y dio banquillo a pesos pesados como Jon Rojo, Carlos Parra, Baselga o Losada, dando entrada a Dani Espejo, Benjamín Garay, Adri Herrera y Diego Hernández. Y el plan salió bien, porque los laterales estuvieron inconmensurables y los delanteros fueron un incordio constante para la zaga riojana.

Como de costumbre, el Zamora salió arriba y tuvo la primera en el primer minuto a través de un disparo lejano de Diego Hernández que se encontró con una buena mano del portero. Prácticamente en la siguiente, Madrazo obligó a Jon Villanueva a volar para salvar el 0-1. Dos acciones que ya hacían prever que el partido iba a ser un intercambio de golpes constante.

El Zamora sufrió, sobre todo a balón parado, y sobrepasó, con velocidad en bandas y con orden por dentro en un partido que tomaba tintas de pocos goles. Y así fue. El primero que marcó, se lo llevó. A pesar de que pasado el ecuador de la primera parte, Adri Herrera pudo adelantar a los rojiblancos, no fue hasta el descuento del primer periodo cuando una mano absurda de un defensor riojano permitió a Carlos Ramos poner en ventaja al Zamora por primera vez como local. El tanto, supuso un respiro para todo el Ruta de la Plata.

La segunda entrega no cambió excesivamente el guion. Se dio paso a las posesiones largas y se perdió el efecto sorpresa. Un guion, que por supuesto, favorecía a los de Movilla al ir por delante en el marcador. Los cambios del técnico vasco (Dani Hernández, Astray, Luque, Losada y Baselga) dieron el suficiente oxigeno como para aguantar el resultado ante un Calahorra que apretó y murió de pie en un Ruta de la Plata que terminó celebrando cada recuperación como si de un gol se tratase.

Ahora el Zamora visitará una de las plazas más complicadas del grupo como es Riazor, pero lo hará tras haber conseguido estrenarse como local, y con la irrupción en el once de no habituales como Garay y Espejo dando una imagen esperanzadora para hacer posible el revertir la situación.