Foto: Zamora CF

Los rojiblancos fueron mejores en Torrelavega, pero la inoperancia ofensiva evita un triunfo fundamental

Redacción: Raúl Nieto

Al Zamora se le agotan las opciones. Faltando 9 puntos por disputarse, los rojiblancos siguen fuera de posiciones de play-off y además, no basta con alcanzar en puntos, hay que superar esa barrera ya que los rojiblancos no tienen ganado ningún goal average particular. Y eso que hoy la jornada salió redonda, ya que ninguno de los rivales directos consiguió ganar en esta jornada.

Yago Iglesias sorprendió hoy a propios y extraños con la alineación. Después de casi tres meses, Galas volvió a ser titular, y apostó por la velocidad a la espalda con las entradas de Sancho y Ander el Haddaddi. El gallego Charly fue el sacrificado para esas variaciones. Y el Zamora no salió mal. Quiso dominar, y lo llegó a hacer, pero no hubo remate. La tuvo Ander el Haddadi, la tuvo Luismi Luengo en un centro, y la tuvo Theo en un remate, pero ninguno encontró el camino a la red. Por el contrario, la Gimnástica no se mostró incomoda, pero se vio superada por un rival que no consigue romper. Eso sí, Unai tuvo una clara ocasión en un remate de cabeza a puerta vacía tras una mala salida de David Troya.

En la segunda parte el partido se convirtió en previsible, lento y sin tensión. El Zamora necesitaba un gol que no demostró querer, salvo en acciones aisladas de Dani Hernández, que optó por finalizar segundas jugadas. Eso sí, Luis Rivas, que fue una de las primeras permutas, pudo decantar el duelo en un mano a mano que salvó Dani Sotres y que ha podido cambiar el rumbo de la temporada. A partir de ahí, solo el colombiano, que todavía no se ha contagiado de la falta de verticalidad de una plantilla que abusa del control del balón y de la falta de rupturas, puso en peligro a la zaga local, pero fue insuficiente.

Tampoco la Gimnástica de Torrelavega se impuso en esa desidia. Aunque eso sí, si hubo un equipo que buscó el gol en los minutos finales, fueron los cántabros. Un equipo local que olió sangre y que pudo haber finiquitado la temporada del Zamora, pero que le faltó creérselo para sentenciar la pemanencia y unirse a la fiesta del play-off de ascenso.

Fue el triste final a un partido sin más historia que una primera parte aceptable y una segunda en el que la actitud dejó y mucho que desear teniendo en cuenta lo que hay en juego. Ahora, quedan Arenteiro, Avilés y Cristo Atlético para intentar lograr el imposible: tres triunfos consecutivos que metan al Zamora en la fase.

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