Un error de Fermín Sobrón en la salida de balón fue definitivo que el Zamora sume la tercera derrota de la temporada

El Zamora se congeló en Valladolid. En los anexos del Estadio José Zorrilla, el frío fue protagonista, quedando patente el por qué se le denomina el “campo de las Pulmonías”. Un escenario del que se contagió el Zamora, especialmente incómodo en la segunda parte, donde, tras conseguir empatar, optó por ser más conservador que incisivo.

Ante el Real Valladolid Promesas, rotó, quizá en exceso, David Movilla. Dejó en el banquillo a Troya, Parra, Pito Camacho, Morales, Kun y Luis Rivas, además del hombre de moda, Asier Etxaburu. Optó el técnico vasco por la defensa de cuatro, con Víctor López y Julen Castañeda en los laterales, y con Marcé y Mancebo en los extremos. Por dentro jugaron Dani y Joel Priego, con Carlos Ramos en el pivote. En los primeros impases, el partido pecó de extremo centrocampismo. No fue hasta pasado el primer cuarto de hora cuando empezaron a llegar ocasiones. Primero fue Zalazar el que probó a Fermín, y después, dos balones al área que estuvo a punto estuvo de cazar Baldrich.

El propio Baldrich tuvo la más clara. El ariete rojiblanco recibió un centro con música de Dani Hernández desde la banda izquierda. Con todo a favor, el catalán envió la pelota rozando el palo. Y no fue la única, porque una jugada muy similar, pero con diferentes protagonistas. Esta vez fue Joel Priego el que la puso, y Víctor López, el que forzado, remató casi en área pequeña, encontrándose con una pierna prodigiosa del meta.

Y cuando mejor estaba el Zamora, llegó el primer mazazo. Una jugada larga desde el perfil izquierdo, acabó con la pelota en los pies de Raúl Chasco. El lateral izquierdo golpeó seco abajo y batió a un Fermín que pudo hacer más pero que también estaba tapado.

Con el 1-0 el Zamora reaccionó. Dio un paso adelante y cargó sobre el área. Pero le faltó lo que habitualmente le falta: el remate. Tuvo un par de opciones que se perdieron al no haber remate.

En la segunda parte el Zamora salió a morder. Tuvo dos acercamientos para asustar y en la tercera, martillo pilón. Un córner desde la derecha que colgó Carlos Ramos fue cabeceado a las mil maravillas por Sergi Baldrich. El catalán volvió a ver puerta y llevó el empate al marcador. A raíz del gol, el Zamora tuvo cinco minutos más de achuchar, pero se acabó diluyendo. De hecho, los cambios de Movilla sirvieron para dejar claro el plan: la contra y matar el partido.

Pero el Real Valladolid supo leer el planteamiento, y anuló por completo al Zamora. Luis Rivas se convirtió en un islote, y la contra nunca jamás llegó. Lo que sí llegó fue el error de Fermín Sobrón. El riojano, que lleva una temporada excelsa, golpeó mal la pelota, y se la dejó plana a Zalazar. Él blanquivioleta superó por encima a un Fermín que llegó a tocar el esférico, pero que no pudo evitar desviarla.

Con el 2-1 y faltando diez minutos, Movilla quemó naves, pero fue insuficiente. Aún así, Carlos Ramos tuvo la opción de empatar con un tiro desde fuera del área, marca de la casa, que se fue abriendo. El meta local, que ni mucho menos se mostró acertado, logró meter la mano en la escuadra para evitar el empate.

Al final, el Zamora sale de vacío del Anexo José Zorrilla y pierde la opción de ser líder tras la derrota del Ourense en O Vao. Ahora, hay que mirar de reojo el duelo entre el Pontevedra y el Compostela, que marcará el devenir de la zona alta para este tramo final de 2023.

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