Los rojiblancos, tras un infausto segundo tiempo, caen 0-3 ante un equipo cántabro al que le bastó ser efectivo

Raúl Nieto

Otro partido, mismo guion. El Zamora salió de vacío, otro día más, y se queda a siete puntos de la permanencia. Una distancia, que, ni por datos, ni por sensaciones, y ya casi, ni por optimismo, parece que van a ser capaces de remontar los de David Movilla. Al menos, a día de hoy.

En un choque que contó con la presencia de 3.400 espectadores, Movilla cambió de nuevo la delantera, dando entrada a Baselga y Losada, innovó con Astray de central, y tiró a Luque al flanco izquierdo. Y, como de costumbre, el Zamora salió mejor, arrinconó al Racing por momentos, pero volvió a pecar de falta de remate. El achuchón fue bajando de intensidad y el Rácing fue ganando metros, aunque es verdad, que sin mucho peligro.

Sin embargo, la segunda entrega cambió radicalmente. Y es que, poco necesitaron los visitantes para sacar rédito. En un balón parado lateral, fue Fausto Tienza el que puso en ventaja a un Rácing que, sin haber llevado mayor peligro, se metió en el escenario que todos los rivales quieren: ir por delante ante el Zamora.

Tras el 0-1, el Zamora lo intentó, como casi siempre, con mucho más corazón que cabeza. Y, como siempre, el rival aprovechó para sentenciar el choque. Un centro de Simón Luca encontró la cabeza de Manu Justo, que, libre de marca, sin nadie que le comprometiese, batió a placer a un Jon Villanueva que poco pudo hacer.

Con el 0-2, los algo menos de 3.000 -algunos aficionados decidieron tomar la puerta de salida tras el segundo tanto- se resignaron a aguantar un funeral de más de media hora, no sin dedicarle una sonora pitada a Marcos Baselga y a Mario Losada tras ser sustituidos. La entrada de Javi Navas dio la opción de meter centros que, como todo el año, tampoco encontraron remate.

Con sinfonía de viento en el Ruta, un jugadón de Marco Camus dejó atrás a tres jugadores rojiblancos, se plantó solo ante Jon Villanueva, y con la pausa habitual de los jugadores de categoría, cedió atrás para que Harper pusiese la sentencia y dejase un marcador abultado, que no injusto, en el Ruta de la Plata.

David Movilla volvió a asumir la culpa de la situación, ya que “los jugadores hacen lo que yo les digo”, dejando claro que la única responsabilidad reside en sí mismo. Aún así, recordó que la cantidad de puntos que queda por disputarse es amplia como para voltear la situación, además de reconocer que los dos primeros goles rompieron los planes de partido que habían hablando antes del partido.

El próximo envite será el sábado, a las 19:00 horas, en el Stadium Gal ante el Real Unión de Irún.