Los de Yago Iglesias no fueron capaces de marcar, y por ende, de ganar, al equipo más flojo del grupo para sellar un triste 0-0

Raúl Nieto

Se abre el turno para la reflexión. Porque ya no queda sitio ni para la esperanza ni para el optimismo. En un escenario en el que ganar todo era la única vía de escape posible, el Zamora no ha sido capaz ni de ganar, ni de marcar, al peor equipo del grupo. Y esta vez no fue por ocasiones, porque el Zamora dio dos palos en la primera entrega. Pero cuando consigue eludir la mala fortuna, se ha empeñado en hacer internacionales a los porteros rivales.

Repitió once Yago Iglesias. El mismo once que pasó por encima del Rácing de Ferrol hace apenas ocho días. El técnico gallego buscó repetir la inercia que le llevó a sumar tres puntos en A Malata, pero resultó ser el enésimo espejismo de la temporada. No salió mal el Zamora, que pudo adelantarse en la primera parte por medio de Baselga, que fue el mejor de los rojiblancos. En la primera, recibe en la izquierda, tira hacia dentro y remata al palo desde fuera del área cuando se cantaba gol. En la segunda, intentó emular el disparo a la escuadra del Celta B, pero se estrelló esta vez en el larguero.

El Tudelano tuvo claro que no quería perder y salió a buscar la contra. Solo un remate de Caballero, a centro de Yasín, puso en aprietos a un Pau Torres que no tuvo mayores apuros en las llegadas del equipo visitante en la primera mitad. Por contra, Jorge Fernández, con un disparo al muñeco desde perfil diestro, y un remate a puerta vacía de Baselga de nuevo que se encontró con una mano prodigiosa del meta, fueron casi los últimos coletazos del Zamora en ataque.

Porque la segunda entrega, se acabó todo lo que se vio en la primera. El Tudelano empezó a llevar la batuta, a dominar y a crear ocasiones. Agus Alonso, Gualda y Caballero pusieron en aprietos a la zaga del Zamora durante cuarenta y cinco minutos que, si hubiesen sido cuatrocientos cincuenta, la sensación que dejan es que el Zamora no hubiese visto puerta ni con todo ese tiempo.

Un disparo de Jorgín que sacó el meta, y otro disparo arriba de Carlos Ramos, fueron las dos únicas ocasiones que tuvo el Zamora para meter el primero. Al final, reparto de puntos que dejan al Zamora y al Tudelano fuera de tener opciones de permanencia en estos últimos quince puntos. Ni los más veteranos del lugar recuerdan un Zamora tan endeble y tan sentenciado en el tramo fundamental de la competición.