Un gol de Luismi Luengo a la salida de un córner sirve para sumar tres puntos fundamentales

El Zamora vuelve a ser su ser. No lo institucionalmente, pero al menos, deportivamente, ha vuelto a dejar una imagen más que reconocible. Y eso que el rival no era el más propicio para ello: enfrente estaba un Real Avilés que desde que arrancó la segunda vuelta era el equipo más fiable, y además, jugaba en casa donde los asturianos se han mostrado más acertados.

La alineación del Zamora sufrió variaciones, como era esperado tras las seis bajas que anunció Movilla en la rueda de prensa. A las de ya sabidas de Joel Priego y Bolo, se sumó la de Carlos Ramos, que no viajó hasta Asturias. Delmonte fue el recambio de Bolo y sin Carlos y Joel, Dani y Mancebo fueron los encargados de surtir balones a Aguirre y Víctor López, que ocuparon los extremos.

Nada más comenzar, todo se pudo poner cuesta arriba. Una jugada individual de Sierra, con porra incluida, le sirvió para plantarse en el uno contra uno frente a Fermín. Definió duro arriba, y la pelota se fue al larguero cuando ya todo el mundo cantaba el primero del Avilés.

Y del 1-0, al 0-1, diez minutos después. Un córner con música de Julen Castañeda lo remató perfecto Luismi. El pacense se libró de su par y cabeceó lejos del alcance de Álvaro. Con el gol, los de Movilla ya tenían su escenario preferido: echarse atrás, y jugar con la ventaja para contra golpear. No pasó nada más que no fuese un tiro de Davo desde fuera del área que paró Fermín.

En la segunda entrega, mismo guión, pero mejor Zamora. Los rojiblancos salieron un poquito de la cueva y anularon cualquier pelota en tres cuartos del Real Avilés. Sin sufrir atrás, los rojiblancos pudieron sentenciar en multitud de ocasiones. Primero fue Mancebo, que estrelló la pelota en el larguero, y cuyo rechace no consiguió rematar bien Víctor López con el portero en el suelo. Después, un corner lanzado por Dani que el Zamora consiguió rematar tres veces, encontrándose todas ellas con alguna pierna salvadora en la línea de gol. Y con el tiempo cumplido, Etxaburu mandó rozando el palo su remate de cabeza.

 

 

Sufriendo más por lo que pudiese pasar que por lo que estaba pasando, el Zamora volvió a hacer un partido serio, sin concesiones, y con la sensación de que ha recuperado su mejor nivel, a pesar de las seis bajas. Tras el empate entre Langreo y Ourense, los rojiblancos recortan dos puntos a la segunda plaza.

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