El Zamora da una lección de sacrificio y coraje ante un Villarreal que forzó la prórroga a falta de cuatro minutos para el final y que pidió la hora en el Ruta de la Plata

En el Ruta de la Plata, los sueños se cumplen. Y aunque a veces no tengan el final deseado, el Zamora regaló durante 87 minutos el sueño más feliz de los últimos veinte años. No solo por competirle de tú a tú a todo un Villarreal que no se reservó nada, sino también por ponerle contra las cuerdas, y forzar que uno de lo grandes tuviese que sufrir lo indecible para llevarse un resultado ajustado.

El guion fue el esperado. Con la pelota en posesión del cuadro groguet, el Zamora se replegó atrás buscando una posible contra que jamás llegaría en la primera parte, pero que sí le dio para evitar que el Villarreal rematase entre palos, más allá de un remate a balón parado que sacó Fermín Sobrón abajo. Luego, una falta en la frontal del área a favor de los castellanoneses acabó con un disparo de Dani Parejo lamiendo el palo.

En la segunda parte, el Zamora pareció perder un poco el respeto, y sacó petróleo de ello. Una falta lateral fue colgada con música por parte de Roger Marcé para que Etxaburu, fiel a su cita con el gol, introdujese la pelota en la portería de Pepe Reina para llevar el delirio al Ruta de la Plata. El vasco cabeceó impecable y batió al meta, que seguramente pudo hacer más.

Con el 1-0, el Zamora llegó a desdibujar al Villarreal, y pudo matar en un par de acciones. Primero, un balón de Adrián Mancebo a la espalda dejó en mano a mano a Luis Rivas. El colombiano, que se le quedó la pelota atrás, recibió un claro penalti de Jorge Cuenca, pero Ortiz Arias, fallón toda la tarde, desechó esa idea. Más tarde, otra recuperación arriba, dejó a Parra solo en otro mano a mano. El golpeo se fue rozando la escuadra y el Zamora tiró por tierra la opción de sentenciar.

Con el paso de los minutos, el Villarreal volvió a su ser, y volvió a encerrar a un Zamora que aguantó lo inaguantable para mantener la ventaja. El dominio era total, pero las ocasiones eran inexistentes. Solo un remate de Capoue a la salida de un corner puso en apuros a un Fermín Sobrón que atajó magistralmente.

Se llegaba así a los últimos cinco minutos, y el Zamora saboreaba el triunfo. Pero una jugada desafortunada, Morales termina batiendo a Fermín Sobrón para silenciar un estadio que estaba a punto de estallar de júbilo. El tanto del empate confirmó la diferencia de categoría: el Zamora necesitó tres ocasiones para hacer un gol. El Villarreal, con una y media, mandó el partido a la prórroga tras poner el 1-1.

Una prórroga en la que el Zamora no aguantó. Una jugada de tiralíneas por la derecha supuso el gol de la remontada amarilla en Zamora. De nuevo fue Morales fue el encargado de anotar, esta vez, rematando a puerta vacía un balón perfecto de Ilias. Con el 1-2, el Zamora se tuvo que ir arriba. Entraron Pito, Kun, y Etxaburu se colocó como tercer delantero.

En esa tesitura, el Zamora la tuvo. En realidad tuvo varias, aunque sin remate. La más clara, una jugada embarullada que comenzó con otro más que posible penalti, la pelota acabó en los pies de Victor López que la puso perfecta para Etxaburu. El vasco, esta vez a portería vacía, la mando fuera con todo a favor, en lo que fue la última para los de Movilla.

No hubo tiempo para mucho más. El Villarreal se dedicó a perder tiempo, algo lícito pero que chirría teniendo en cuenta que es un club de élite en un campo de Segunda RFEF, y el Zamora acabó derrotado, pero con una sensación de orgullo como hacía tiempo no se sentía.

Ahora, solo queda pensar en la liga. Y es que, tras dos prórrogas en tres semanas, los de Movilla reciben al gallito Rayo Cantabria, que, a buen seguro, dará guerra en el Ruta.

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