La Junta de Castilla y León, partidaria de endurecer las actuales restricciones para evitar “la muerte de miles de personas”

La Junta ha mostrado este jueves a través de su vicepresidente, Francisco Igea, y de la consejera de Sanidad, Verónica Casado, su absoluto rechazo a la actitud “irresponsable” del Ministerio de Sanidad y su titular, Salvador Illa, por no querer endurecer las medidas de contención de la pandemia.

Igea aseguró que la inacción del Gobierno en esta tercera ola va a tener un elevado coste en vidas y va a tensionar al límite el sistema sanitario no solo regional, sino de todo el país.

El principal motivo de desacuerdo con el Ministerio de Sanidad tiene que ver con el adelanto del toque de queda a las ocho de la tarde y con la negativa del Gobierno a modificar el decreto de estado de alarma para permitir que las autonomías puedan decretar el confinamiento de los ciudadanos.

En esta misma línea se ha manifestado la consejera de Sanidad, que ha cargado también contra la “inacción” del Gobierno Central. Como en otras ocasiones, Casado se ha mostrado partidaria del consenso entre las comunidades autónomas, pero ha pedido al Ministerio de Sanidad que permita de una forma real la “cogobernanza” y facilite los instrumentos legales necesarios para que las comunidades autónomas puedan dar una respuesta rápida y ágil a la pandemia.

Ambos, tanto Igea como Casado, han insistido en que esta negativa del Gobierno a la hora de tomar nuevas decisiones que puedan frenar la tercera ola de la pandemia “tendrá un alto coste en vidas humanas”.

Ambos, de forma vehemente, han pedido a la ciudadanía de Castilla y León que se “autoconfinen” de forma voluntaria en sus casas y salgan al exterior solo a realizar las actividades más imprescindibles como acudir al trabajo, a los comercios de primera necesidad o los centros educativos.