Cuando acaba de cumplir seis meses al frente de la Diputación de Zamora y coincidiendo con el final de este 2023, Javier Faúndez, el presidente de la institución, analiza la situación en la que se encuentra la propia institución y la provincia

 P.- ¿Cómo han sido estos seis primeros meses en la Diputación de Zamora?

R.-  Son muchos frentes los que hemos abordado desde el inicio, encarando una serie de problemas que tenía la propia casa y que hemos intenta reconducir: el caso de los bomberos se ha solucionado con diez puntos acordados con los sindicatos que ya se están cumpliendo, la disolución de Sodeza, en la que estamos metidos de lleno, el contrato de limpieza, que está en licitación y con un contrato puente para que las trabajadoras no se quedaran sin nada,  estamos intentando poner orden en Ifeza y una serie de compromisos con otras administraciones, como la Junta de Castilla y León para sacar adelante el polígono de Monfarracinos y el hub de la Aldehuela. Ha sido un día a día intenso.

 P.- ¿Se esperaba encontrar tantos “cabos sueltos” como usted llamó hace unos días a esos asuntos pendientes?

R.-  Cuando estás dentro de la Diputación y llevas un área, como era mi caso en la anterior legislatura, tienes una percepción muy amplia de tus competencias, pero cuando cambias el rol y te tienes que hacer cargo de toda la gestión como presidente, tienes otra percepción a medida que ves la situación de cada escenario de la casa.

 P.- ¿Lamenta haberse metido en esto?

R.- No, no lo lamento, por supuesto. Soy de los que creen que hay que mirar hacia adelante y resolver todos esos frentes. Para eso estamos trabajando.

 P.- Quizá de esos cabos sueltos el más desagradable ha sido la situación en la que se han encontrado Ifeza, con una gestión descontrolada, material que no aparece, gastos sin justificación y proyectos que se han quedado en el camino, como ha explicado en más de una ocasión. ¿Podrían desembocar esas irregularidades en acciones judiciales?

R.-  No lo se, los servicios de la institución son los que tienen que hacer una auditoría y a partir de ahí saldrá lo que tenga que salir. Lo único que tengo claro es que todo el remanente que tenía Ifeza se lo ha tenido que comer para inyectar dinero y llegar a fin de año y poder pagar facturas y gastos generados en el último año. No hablo de la última etapa, hablo del último año. Ahí han aparecido temas muy desagradables, como han sido los famosos conciertos en vísperas de las elecciones, con un gasto de 216.000 euros, y otro tipo de facturas que han ido apareciendo que no son coherentes con el desarrollo normal del instituto ferial.

 P.- ¿Qué objetivos se marca Javier Faúndez al frente de la Diputación?

R.-  Hay que adaptarse al momento y aprovechar la coyuntura. Si hace algún tiempo nos dicen que íbamos a tener fondos europeos para invertirlos en la provincia o un convenio con la Junta no nos lo hubiéramos imaginado, pero ahora lo tenemos,  y el objetivo es mejorar la calidad de vida de los habitantes de la provincia, allá donde estén. Hace unos días hemos inaugurado una carretera en San Pedro de las Cuevas, donde viven 11 personas. Si a otra institución más elevada le planteas ese proyecto quizá te diría que no se hace por la población que hay, pero la Diputación sí va a acometer ese tipo de actuaciones.

P.- ¿Hasta dónde se pueden mantener esos proyectos? En los últimos años se ha dejado de hablar de la reordenación del territorio, está mal visto, pero es algo que está ahí.

R.- Tenemos que vivir el día a día. Los pocos habitantes que hay en un pueblo no son personas marginadas ni marginales. Para eso se crearon las diputaciones, para atender esas necesidades y en eso vamos a estar.

 P.- ¿Pero habrá que planificar también un futuro?

R.- El futuro lo miramos día a día, pensando en esas personas. No se las va a dejar tiradas, ni mucho menos. Hemos instalado contenedores de vidrio en localidades de menos de 50 habitantes y lo hacemos por compromiso. Es verdad que eso conlleva un gasto, pero lo hacemos para que esas personas tengan las mismas oportunidades. No discriminamos a nadie en una convocatoria por la población, al contrario, en ocasiones, como ocurre en el Plan Municipal de Obras, premiamos a los ayuntamientos con los factores correctores que menos población tienen.

 P.- El parque tecnológico de la Aldehuela, realmente ¿para cuándo, con cuántas empresas?

R.- Hemos dado el primer paso y los servicios jurídicos de la Diputación y la Junta de Castilla y León están buscando la fórmula legal que permita ceder las instalaciones a la Junta para que desarrolle el proyecto del hub tecnológico, que supone traer talento a Zamora y generar sinergias para que esas empresas de primer nivel  en el campo de los mayores estén ubicadas en Zamora como centro de emprendimiento. Posiblemente, en el mes de enero, pero estamos cerrando aspectos administrativos.

 P.- El parque de bomberos de la capital empieza a funcionar antes de que acabe el año. ¿De que manera va a mejorar el servicio que se prestaba hasta ahora en el alfoz?

R.- Nos hemos visto abocados a crear el nuevo parque de bomberos porque el Ayuntamiento de Zamora nos transmitió que el convenio que teníamos no era extensible más allá de este año, otra cosa es que a última hora haya habido voluntad de prorrogarlo, pero ya teníamos la decisión tomada porque eso no es algo que se haga de la noche a la mañana. El parque está dotado con 15 bomberos y presta servicio a los ayuntamientos del alfoz de Zamora y lo hace con una atención del 100% a los ciudadanos de esa zona. Hemos profesionalizado el parque de voluntarios de Tierras de Aliste, después de quince años y con cargo al remanente del propio consorcio nos hemos comprometido a invertir más de un millón de euros para mejorar los equipamientos de los parques de bomberos de la provincia. Las mejoras se tienen que notar pero que nadie piense que de la noche a la mañana cambiamos del agua al vino, estos procesos son largos pero estamos volcados con ellos. Quienes me conocen saben que no dejo las cosas a medias, llevarán el tiempo que lleven, pero cuando un frente se abre hay que cerrarlo, no vamos a abrir frentes, generar la noticia y luego no hacer nada.

 P.- Seguramente no hay frente más abierto que el de la biorrefinería de Barcial del Barco ¿Cómo afronta el nuevo equipo de gobierno ese proyecto?

R.-  Eso es una iniciativa privada con la que en su momento la Diputación se comprometió a colaborar cediendo terrenos. Desde enero está caducado el protocolo que se había firmado con los promotores, nos hemos reunido con ellos y espero que en este próximo mes de enero tengamos una solución por parte de la Diputación, no la inversión privada, para ver esos terrenos si siguen en manos de los promotores, que al parecer es lo que quieren, y en qué condiciones, que no van a ser otras que las que marca la ley. Y a la otra parte, que es inversión privada, depende de las empresas.

P.- Se atreve a dar un porcentaje de éxito para esa iniciativa industrial?

R.- En los proyectos que manejamos nosotros me atrevo a darle ese porcentaje, en los que manejan otros, no, no los conozco. Hemos comprado unos terrenos, ahí están, y ahora se fijará un protocolo para que estén a disposición de los promotores si los quieren, pero no puedo decirle en que grado va a salir o no, es inversión privada.

 P.- Abierta también está la próxima edición de Fromago.  ¿Qué planes hay para esta iniciativa que el año pasado tuvo un gran éxito popular?

R.- En el presupuesto de este año van 550.000 euros para organizar Fromago, lo único que ha cambiado es la modalidad. El año pasado lo organizó todo de forma directa la Diputación y siempre he dicho que no es lógico que  si tienes ese presupuesto al final te gastes más de 1,2 millones. Ahora se le ha cedido con un convenio a la Escuela Internacional de Industrias Lácteas, que tendrá un anticipo para organizar la feria cuando esté operativo el presupuesto y ese es el compromiso de la Diputación con esta feria. Pero ya no organiza Diputación, será una entidad colaboradora, la entidad que más va a estar comprometida en lo económico porque el Ayuntamiento de Zamora va a aportar 100.000 euros.

 P.- Cómo se afronta desde la Diputación el envejecimiento de la provincia?

R.- En  política social estamos colaborando con la Junta de Castilla y León, de hecho una de las primeras reuniones  la tuvimos con la consejera de Familia para tutelar a aquellas personas que estaban dentro del plan piloto silver en las comarcas de Pan y Tierra de Campos. Los planes piloto son muy bonitos mientras duran, pero cuando terminan hay que volverlos a financiar y entrará la Junta para que esas personas estén amparadas por los programas que tiene la consejería. Nosotros, por nuestra parte, hemos sacado en 2023 el nuevo contrato que sube en inversión, en personas atendidas y en los puestos de trabajo que genera la actividad. En todos los campos, todo lo que se invierta es poco, pero tenemos el presupuesto que tenemos y hay que intentar ordenarlo, ser serios con él, de manera que hasta el último céntimo se gaste con coherencia.

P.- ¿El proyecto que tiene para la Diputación y para la provincia de Zamora se lleva a cabo en ocho años, que es un tiempo standar que se marcan todos los dirigentes, o se ve a más largo plazo en la institución ?

R.- En mi vida nunca me he planteado lo que voy a hacer o dejar de hacer. Es verdad que me cogió un poco por sorpresa cuando desde mi partido me dijeron que la persona elegida para ser presidente era yo. Donde me necesiten ahí estaré. Vivimos día a día, en un proyecto año a año. Los ciudadanos han situado al Partido Popular al frente de la Diputación y la legislatura tiene cuatro años. Si le tengo que decir que en estos cuatro años todo el equipo de Gobierno se va a volcar para hacer el mejor trabajo. El resto no depende de mi, ni siquiera de nosotros, depende de los ciudadanos y de los órganos de los partidos.

 

 

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