Un bombero forestal denuncia las condiciones extremas en las que se están viendo obligados a trabajar

 

Óscar González Turiño

Zamora 3.0 ha podido hablar con uno de los héroes anónimos partícipe en las labores de extinción de los fuegos que asolan nuestra provincia.

Según cuenta, hace un par de días su cuadrilla y él estuvieron presentes en el incendio de Monsagro en Salamanca, partieron cerca de las seis de la mañana junto con otra cuadrilla y una carroceta y alargaron su jornada hasta algo más de las dos de la madrugada. Después de dormir en un hotel en Ciudad Rodrigo, continuaron con las labores de extinción y, por la noche, volvieron a Zamora.

Con la cuadrilla presente en Zamora comenzó el incendio de Tábara, relata que al incorporarse el segundo día quedó impactado; “era una situación terrible, había fuego por todos los lados”.

Cuenta que uno de sus compañeros resultó herido por el fuego, y el manguerista de una de las autobombas, con el que había hablado esa misma mañana falleció. “Yo no sé cómo tienen a personas de 62 años trabajando en esas condiciones con lo exigente que es este trabajo físicamente”, denuncia.

El bombero lamenta también que uno de los días les dieron de comer “un bocadillo de cualquier manera a última hora”. Según cuenta, estas situaciones están llevando su cuerpo al límite; “han sido días de trabajar 12 y 14 horas, yo llevo cinco días sin descansar que mañana serán seis, y todo por unos salarios irrisorios”.

Denuncia así la falta de sensatez que supone enviar a la extinción de un incendio a un peón forestal después de horas trabajando en el desbroce o la poda de los montes; “bajo mi punto de vista es un peligro mandar gente agotada físicamente a un incendio”.

Los contratos son otro de los puntos que, según este bombero, necesitan un cambio urgente; “estos tienen una duración de tres, cuatro meses como mucho seis y en el invierno al paro y a buscarte la vida”.

“Espero que esta desgracia sirva como punto de inflexión”, culmina.