El club comienza a confeccionar su plantilla en medio de la incertidumbre por el futuro de una liga que sigue pendiente de la evolución de la pandemia

Durante la campaña pasada, el base insular demostró sus cualidades de tirador consiguiendo unos buenos porcentajes de acierto desde todas las posiciones para terminar firmando una nada desdeñable media de 16 puntos por encuentro, mejorando los registros conseguidos tanto el año de su debut en EBA, enrolado en las filas del Cantares de Lebre-delta, como los de su etapa en el Benicarló, con el que consiguió el ascenso a LEB Plata.

No había demasiado optimismo en el seno del conjunto zamorano en relación a la continuidad del play maker. Su buena temporada a nivel individual le hacían objeto apetecible de clubes más poderosos económicamente y de hecho, ofertas no le han faltado. Su destino parecía ligado al baloncesto alemán del que había recibido una suculenta oferta. Dentro de nuestras fronteras varios equipos tentaron al jugador pero el nuevo proyecto deportivo y sus ganas de continuar en Zamora fueron un argumento de peso en su decisión.

El técnico Vicente González ha sido también uno de sus valedores, marcando su continuidad como uno de los objetivos prioritarios al considerarle uno de los pilares sobre los que debe asentarse el equipo. Este aspecto también ha sido fundamental para que el jugador terminara por decantarse hacía la propuesta de los zamoranos, rechazando otras ofertas muy superiores a nivel económico.

En lo estrictamente deportivo, el CAJA RURAL DE ZAMORA consigue un jugador que puede alternar las posiciones de base y escolta, siendo una amenaza constante desde el perímetro como demostró en la pasada campaña, siendo junto al capitán Juanma Robles los artilleros de la línea exterior. Su carácter ganador le convierten en un verdadero líder dentro de la cancha.

Kilian regresa muy ilusionado y con unas enormes ganas de aportar su experiencia para que el equipo luche por metas más altas. Lleva varias semanas trabajando duramente en La Palma aprovechando la tregua que el COVID19 ha dado a las islas y que le ha permitido comenzar su preparación junto con otros jugadores insulares.

Con esta primera pieza comienza a construirse el proyecto del conjunto cajero que espera conseguir una plantilla capaz de mantener la categoría sin agobios e intentar luchar por los puestos nobles de la clasificación. Desde la entidad se espera concretar la continuidad de algunos jugadores importantes del pasado ejercicio, dato esencial y prioritario en el que se trabaja y que daría consistencia al grupo.

En cuanto al capítulo de nuevas incorporaciones, las distintas vías abiertas van bien encaminadas y aunque todo apunta a que nuevamente el equipo tendrá una media de edad muy joven, las perspectivas son halagüeñas y se confía en conseguir jugadores con proyección y hambre por trabajar y hacerse un hueco en la competición, aspecto en el que el nuevo técnico ha demostrado, con excelentes resultados, ser un verdadero experto.

Todo ello pese a las limitaciones económicas de sobra conocidas, más si cabe con la actual situación que provocó que varios patrocinadores no hayan cumplido con lo pactado al comienzo de la temporada, dejando un importante déficit en las arcas del club.

Por último, señalar que a día de hoy, no hay ningún tipo de comunicación por parte de la FEB acerca de cómo se va a afrontar la delicada situación sanitaria que nos rodea y que sume en un mar de incertidumbre a todos los equipos. Los calendarios de competición ya han sido sorteados y el inicio de competición está fijado para el 18 de Octubre por lo que la práctica totalidad de conjuntos tienen previsto el inicio de pretemporada para primeros del mes de Septiembre.

Los datos de contagio actuales no invitan al optimismo pero este silencio por parte del ente federativo obliga a los clubes a planificar en base a lo establecido en sus bases de competición. Que ello no se cumpla y la comunicación de un más que posible aplazamiento llegue demasiado tarde supondría un gravísimo perjuicio a la maltrecha economía de los equipos que ya tendrían a todos sus jugadores instalados con los consiguientes gastos de alquileres y manutención.