A pesar de quedarse cerca del mínimo de 55 personas, circunstancia que impediría el viaje, muchos aficionados han decidido colaborar solidariamente para que el trayecto salga adelante

La afición del Zamora no es la más numerosa, pero sí es de las más fieles, y en muchas ocasiones, es la más especial. Con el sueño del ascenso directo casi roto por completo, aficionados que muchos considerarían «valientes» se han lanzado a fletar un bus a Luanco para no dejar solo al equipo en estas últimas jornadas.

En Miramar el equipo no estará solo. Cerca de 45 aficionados acompañarán al equipo en el bus gestionado por este grupo de aficionados. Una cifra alta, pero insuficiente, teniendo en cuenta que era necesario llenar las 55 de las que disponía el autobús para que se pudiese ejecutar el viaje. Y ahí es donde salen a escena actores secundarios que, a pesar de no poder viajar, o hacerlo por otros medios, dan una lección de sentimiento y fidelidad.

Aficionados que a pesar de tener comprada su plaza, han comprado a mayores alguna más sin utilizarlas, aficionados que irán en su coche particular y aún así han colaborado con la causa, y aficionados que residen lejos de Zamora y pagarían por tener al club más cerca, también han ofrecido pequeñas cantidades de dinero para cubrir el coste total y que, en Miramar, haya colorido rojiblanco en la grada.

El Zamora se encuentra a cinco puntos de los líderes Ourense y Pontevedra a falta de nueve por disputarse. Un escenario poco halagüeño que no ha impedido que unos sigan con la ilusión por las nubes y que otros, hayan ayudado solidariamente para que la plantilla se sienta arropada a 300 kilómetros de casa.

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