La Hermandad de Penitencia Santísimo Cristo del Amparo recorta su recorrido ante la amenaza de lluvia

La borrasca Nelson, que obligó a suspender la procesión del Silencio, no ha podido con las Capas Pardas. La lluvia, que de forma intermitente entorpeció el desarrollo de la procesión, no fue obstáculo para que la Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo del Amparo desfilara envuelta en el misterio y la oscuridad al son del bombardino y las matracas.

Las previsiones, que no eran precisamente buenas, obligó de todas formas a recortar el recorrido de la procesión para garantizar el regreso a tiempo al templo de llegada y evitar que las precipitaciones previstas para la noche del Miércoles Santo terminaran por afectar al desfile.

La procesión discurrió por la calle Cabildo, Mediodía, Gijón y Rodrigo Arias para regresar al templo de salida. Lamentablemente, este año no fue posible disfrutar del paso de la procesión de las Capas Pardas por uno de los lugares más emblemáticos de este desfile, el arco de San Ildefonso, donde mucho público se había congregado más de una hora antes del inicio de la procesión sin saber por entonces que la procesión iba a recortar su recorrido.

El recorte de ese recorrido ha provocado que la duración de la procesión haya sido excepcionalmente corta, dado que a la una de la madrugada el Cristo del Amparo ha regresado de nuevo al templo de San Claudio de Olivares.

 

 

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