«La Junta de Castilla y León ni entiende ni defiende a los pueblos»

En una durísima carta a los medios, la Coordinadora Rural Zamora crítica la actuación de la Junta de Castilla y León a raíz de la gestión del incendio en la Sierra de la Culebra e incide en el abandono que siente la población del mundo rural por parte de las administraciones públicas.

Reproducción literal de la carta:

«Lo hemos repetido muchas veces. Las administraciones que gestionan nuestros territorios rurales no tienen en cuenta la idiosincrasia de los mismos. Es más, en muchos casos muestran un desprecio absoluto por los pueblos y su entorno. La Junta de Castilla y León es un ejemplo de ello, un ejemplo de como ningunear a las personas que viven en el mundo rural, así como su entorno. Y este ninguneo ha tenido sus consecuencias devastadoras en la Sierra de la Culebra y sus alrededores.

Esta falta de apoyo al mundo rural es una triste realidad que se hace patente con la falta de recursos para la prevención y extinción de incendios prolongada durante tantos años. Restricciones que nos condenan a cruzar los dedos para que cada verano no nos toque la devastación. Pero esta vez el fuego y la devastación llegó a nuestro territorio.

No podíamos evitar que cayera el rayo, pero parte de las dimensiones y consecuencias de lo que ya es el incendio más grave de Castilla y León si podrían haberse evitado. Sobre todo, cuando el año anterior ya hubo un incendio que ostentaba este triste récord en Ávila y la Junta en lugar de tomar las medidas necesarias e incrementar los dispositivos y medios antiincendios tanto para proteger a sus pueblos como a sus propios trabajadores, se limitó a no hacer nada.

¿Por qué? Porque los políticos de la Junta no entienden ni valoran la importancia de los pueblos y la relación de las personas con su entorno natural, uno de los mayores patrimonios de nuestra comunidad.

Si lo entendieran, se darían cuenta que los pueblos y su entorno natural son un ente único que no puede separar. Es decir, en el ámbito de los incendios forestales, no se puede proteger los pueblos sin proteger sus bosques ni proteger los bosques sin cuidar a las personas de los pueblos. ¿Cómo es posible pensar que se puede hacer una protección efectiva antincendios actuando solo durante tres meses al año? ¿acaso los pueblos no merecen estar protegidos los 12 meses del año? Si hacemos la analogía con las ciudades, seguro que a ningún ayuntamiento se le ocurriría contratar a bomberos sólo durante tres meses despidiéndolos el resto del año.

En esta línea, la Junta de Castilla y León se olvida de lo que aporta el medio natural a los pueblos. Lo es todo, un medio de vida, un elemento de ocio y un entorno saludable para sus habitantes. Es decir, un desastre natural como el incendio que hemos vivido en la Sierra de la Culebra destroza económica, social e incluso sanitariamente a las personas que lo padecen. Esta relación vital está tatuada en el corazón de las personas de los pueblos, es por ello que han tenido que sacar a rastras a la gente de sus pueblos, o el porqué muchos habitantes se han quedado a defender la riqueza natural de sus pueblos arriesgando su vida. Si la Junta fuera consciente de esta relación de vital interdependencia no racanearía de forma miserable personal y medios y evitaría correr cualquier riesgo que pusiera en peligro el modo de vida de las personas de los pueblos hipotecándoles durante una generación.

Por que es así, los desastres ambientales no se recuperan tan fácil ni rápidamente. No estamos ante una fábrica que se incendia y que pueda ser reconstruida en meses. Lo que aquí ha ocurrido va a lastrar económica, ambiental y socialmente a la provincia de Zamora durante décadas.

Pero todo esto, parece que a la Junta de Castilla y León no le interesa. Ellos van a criterios economicistas de rentabilidad o no rentabilidad para invertir y dotar de profesionales y servicios públicos los pueblos. Está claro que no les importamos salvo para hacerse algunas fotos interesas en campaña electoral. No les interesamos si no pueden sacar un rendimiento económico o político de nosotros. No les interesamos si no es para que les aplaudamos.

No les interesamos y no nos entienden, ya que si nos entendieran no llevarían a cabo políticas que van en contra de los pueblos y de la riqueza natural que custodian.»