Suspenden a políticos, sindicatos y Gobierno frente a científicos, Ongs y cuerpos de seguridad que son las instituciones más valoradas por los menores

La COVID-19 es la primera preocupación del 41% de los niños, niñas y adolescentes en Castilla y León. Así lo refleja la segunda edición del Barómetro de Opinión de la Infancia y Adolescencia, una publicación de UNICEF España realizada en colaboración con la Universidad de Sevilla, que recoge las principales opiniones de los niños, niñas y adolescentes en nuestro país.

El 41% señala la COVID19 como su principal preocupación; seguidas de la educación (10%) y de la contaminación (5%). También piensan que el coronavirus es el principal problema de la sociedad (58%).

Además, para ellos, los políticos, sindicatos y el gobierno del estado suspenden con puntuaciones entre el 2 y los 3 puntos; frente a científicos, ongs y cuerpos de seguridad que son las instituciones más valoradas (7,5 puntos). Los niños y niñas también valoran las profesiones de medicina (8,9) o policía (8,1 puntos) y de mayores se decantarían por la docencia, la medicina o la informática.

Los resultados del informe muestran un nivel medio-alto de satisfacción vital, de 6,8 puntos sobre 10, y el 35,9% asegura sentirse lleno de energía. Sin embargo, el 23% de los encuestados afirma sentirse triste siempre o casi siempre.

Por todo ello, UNICEF España hace las siguientes recomendaciones:

·         Priorizar el enfoque de equidad en las actuaciones encaminadas a la reconstrucción social y económica tras la pandemia.

·         Establecer mecanismos que permitan incorporar en las políticas públicas estos resultados de procesos de consultas a niños, niñas y adolescentes, y conseguir así políticas eficaces de acuerdo a las necesidades de la infancia y la adolescencia que muestran ellos mismos.

·         Dar continuidad y ampliar este tipo de consulta de forma periódica y sostenida, ampliando tanto la muestra (por edad, representación territorial y teniendo en cuenta la diversidad) como los temas.

·         Atender a las preocupaciones mostradas por los niños, niñas y adolescentes, para poder dar respuesta teniendo en cuenta los niveles de vulnerabilidad.

Como recuerda Malena, de 13 años, “los niños y niñas necesitamos que se nos escuche más. Necesitamos que se nos escuche más, por ejemplo, en el ámbito escolar, porque es creado por los adultos, no por la infancia”.