Antona García fue ejecutada en 1476 por su lealtad a los fututos Reyes Católicos.

El Centro de Interpretación de la Ruta Don Vasco de Madrigal albergó este viernes por la tarde la entrega de la segunda edición del Premio Isabel de Castilla, la reina católica, en un acto que congregó a numerosas autoridades, académicos y representantes de instituciones culturales. El evento, en el que se recordó a la heroína zamorana Antona García, fue organizado por la Academia de la Diplomacia, entidad que agrupa a antiguos ministros españoles de Asuntos Exteriores, diplomáticos de España o representantes de terceros Estados en nuestro país, Croce Reale, movimiento cultural italiano liderado por Fabrizio Nucera, y el Ayuntamiento de Madrigal.

La jornada comenzó al mediodía con la recepción oficial de la comitiva por parte de la alcaldesa Ana Isabel Zurdo Manso. Tras ello, el grupo de desplazó a la Bodega de Madrigal, perteneciente a la Denominación Origen Rueda, para participar en una cata de vino que fue seguida de una comida y una visita guiada por el Patrimonio Cultural.

Ya por la tarde, los actos centrales se desarrollaron en el Centro de Interpretación y arrancaron con dos conferencias, que fueron precedidas por los saludos de la alcaldesa, de Santiago Velo de Antelo, presidente ejecutivo de la Academia de la Diplomacia, y de Nucera. En primer lugar, tomó la palabra Rafael Maldonado de Guevara y Delgado, director de Comunicación de la Fundación Universitaria Iberoamericana (FUNIBER) y profesor de la Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO), quien disertó sobre Antona García, heroína de la ciudad zamorana de Toro que fue ejecutada por los portugueses en 1476 en represalia por apoyar a los futuros Reyes Católicos en la guerra de sucesión castellana que les enfrentaba con doña Juana llamada la Beltraneja. Maldonado explicó que la historia de la toresana fue célebre durante el Siglo de Oro español e incluso Tirso de Molina le dedicó una obra de teatro. Además de ello, detalló cómo los descendientes de la toresana, tanto por vía masculina como femenina, fueron exceptuados de impuestos, lo cual, con el tiempo y la multiplicación de la estirpe, se convirtió en un problema tributario para la Corona de Castilla.

En segundo término, conferenció el sacerdote José Luis Rubio Willen, responsable de la Comisión para la Beatificación y la Canonización de la Reina Isabel, iniciativa que el año pasado recibió la primera edición del Premio.

Una vez concluidas las conferencias, los presentes asistieron al acto central de la jornada: la entrega del Premio Isabel de Castilla, la reina católica al Instituto Durántez de Altomira, el cual recibió el galardón representado por su presidente el doctor Frigdiano Álvaro Durántez Prados, hasta hace unos meses vocal asesor de discursos y estudios de la Casa del Rey de España y actualmente director de Relaciones Internacionales de FUNIBER y profesor de UNEATLANTICO. Además de ello, Durántez dirige la Cátedra FUNIBER de Estudios Iberoamericanos y de la Iberofonía, en la que participan universidades de África, España y América y de la cual también es miembro Maldonado de Guevara.

Una entidad en el corazón de Castilla

El Instituto Durántez de Altomira tiene entre sus principales fines el fortalecimiento de la conciencia española e hispánica, el conocimiento y la divulgación de la contribución de España al mundo y a la humanidad, el desarrollo de una teoría monarquista específicamente hispánica, el estudio de la articulación geopolítica del territorio español -particularmente del espacio-concepto de Castilla- y de la península ibérica. De igual modo, propugna el Paniberismo o Iberofonía, definido como la corriente de pensamiento y acción -concebida y promovida precisamente por el doctor Durántez Prados- que impulsa el espacio multinacional compuesto por la generalidad de los países de lenguas española y portuguesa de todos los continentes sin exclusiones geográficas, espacio denominado panibérico, iberófono, o Mundo Ibérico.

Por su parte, la Academia de la Diplomacia y Croce Reale han otorgado el Premio Isabel de Castilla, la reina católica al Instituto Durántez de Altomira por considerar que sus líneas de trabajo en los ámbitos geopolítico, cultural e histórico, las relaciones internacionales, la institucionalidad o la ciencia política, representan una auténtica actualización en el siglo XXI del legado universal de la reina Isabel de Castilla.