Mientras llegan las ayudas y las repoblaciones, la naturaleza comienza por su cuenta la recuperación de la zona

La naturaleza no espera por las instituciones, ni escucha si llegarán ayudas o subvenciones. Tampoco sabe de promesas de repoblación, de mejora de los montes. Ella sola, por su cuenta, sin esperar ni un día más de lo necesario, ha comenzado la recuperación de las zonas calcinadas hace apenas un mes en la Sierra de La Culebra.

Aunque el paisaje es desolador, con decenas de miles de hectáreas cubiertas por un manto de ceniza, lo cierto es que en muchos rincones de la sierra la vida ha comenzado a abrirse paso ofreciendo una nota de esperanza que permite adivinar que algún día, aunque todavía esté lejos, la zona volverá a ser el paraíso ambiental que fue.

Los primeros en apuntarse a esta nueva vida en la sierra han sido los helechos, que ya muestran un buen porte y un espléndido color verde que supone un bonito contrapunto al negro pizarra de los troncos quemados por el fuego.

Los cerrillos ofrecen en algunos rincones una peculiar estampa, con sus cepellones calcinados y los brotes nuevos de un espectacular verde oscuro.

Helechos y cerrillos han sido los primeros, aunque los vecinos esperan que lleguen más para poner una nota de color en una sierra inmensamente gris. “Esto es un desastre, da pena pasear por la zona… pero al menos ver que la naturaleza comienza a despertar nos permite pensar con un poco de optimismo”, aseguraba este miércoles un vecino de la zona mientras paseaba por una ladera llena de helechos.

“Pasará muchos tiempo hasta que todo esto recupere su aspecto normal, yo no lo veré, la esperanza es que mis hijos puedan volver a disfrutar de la sierra tal y como era”, afirma entre tocones calcinados.

Los ojos de todos los vecinos de la sierra están en el cielo, a la espera de la llegada de unas lluvias que ayuden a la recuperación de la vegetación, que devuelva la humedad a unas tierras que ahora solo son ceniza requemada.