El zamorano Carlos Blanco participa en su primera carrera para pilotos con discapacidad

En el año 2004 la vida del benaventano Carlos Blanco dio un vuelco al sufrir un accidente de moto. Con tan solo 28 años, se despertó en una cama de hospital obligado a replantearse su futuro tras su amputación de su pierna izquierda.

Tras un duro camino en el que el esfuerzo y la constancia han sido claves, Carlos logró rebatir las palabras de un médico que un día le dijo que solo podría caminar con la prótesis unas cuatro horas al día…

“No soy un superhombre. Hasta que no te pasan las cosas no sabes cómo vas a reaccionar. Quién no se ha preguntado: ¿y cómo supero esto? Y al final, salimos de todo porque la vida continúa”, reconoce Carlos.

Y la vida ha continuado para Carlos de una manera que nunca habría imaginado pero que está disfrutando.

“He conocido personas y he hecho cosas que quizás no hubiera hecho. Hay gente que cuando llega a una edad se da cuenta de que no ha disfrutado lo que le hubiera gustado. Yo me he dado cuenta muy pronto de que la vida consiste en eso: en vivir experiencias”.

Natación, piragüismo y, por supuesto, las motos. A pesar de que un accidente de moto le dejó sin una pierna, Carlos no pudo dejar de sentir la pasión por ellas; “cada vez que escuchaba una moto, se me caían las lágrimas”. Así que tras conseguir que su familia entendiera que necesitaba volver a subirse a una moto, Carlos luchó por ello, logrando a día de hoy ser monitor en circuitos de carrera y competir en su primera carrera de motociclismo en la modalidad de Handy el 12 de septiembre en el Campeonato de España de Superbike (ESBK) que se celebrará en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste.

“Voy a divertirme. Lo que quiero sobre todo es dar visibilidad al evento deportivo ya que es la segunda carrera que se organiza en España para personas con alguna minusvalía. Me gustaría que la gente entienda que después de un accidente, se puede seguir haciendo de todo”, afirma.

Una lección de vida con la que Carlos trata de que se normalice a las personas que llevan prótesis o sufren alguna discapacidad pero sin colgarse ninguna medalla porque todos nos enfrentamos en algún momento a situaciones difíciles. La vida es así, la diferencia está en cómo decidamos afrontarlas.

“La vida nos va poniendo escalones y si el peldaño es muy grande, pues se sube dos veces, pero para atrás solo hay que ir para coger carrera”, concluye Carlos.