El técnico rojiblanco evidencia una vez más la fe inquebrantable que tiene en sus jugadores

El próximo fin de semana el Zamora CF tiene una cita trascendental, se enfrenta nada más y nada menos que al Valladolid, un filial de todo un Primera División, con la dificultad que eso conlleva.

Los rojiblancos vuelven una vez más a enfrentarse a un gran equipo diezmado por las bajas, aunque siempre dispuestos a dar lo mejor para seguir asombrando al mundo del fútbol con sus resultados. El entrenador bilbaíno, David Movilla, volvía este jueves a mostrar su fe inquebrantable con una plantilla que ha rendido al límite de sus posibilidades toda la temporada. “Tenemos siete bajas, pero podemos alinear a 11 jugadores, no hay problema”, ha señalado el técnico, que como siempre en su discurso trata de resaltar el valor de un equipo que desde el primer jugador hasta el últimos muestra un compromiso sobresaliente con los colores.

Bajas y cansancio que pueden haber provocado un bajón de rendimiento en los rojiblancos, que llevan cuatro partidos sin ganar. Para Movilla, la explicación de esta circunstancia tiene más que ver con “los grandísimo equipos” a los que se ha tenido que enfrentar el conjunto zamorano que a una falta de ritmo.

Con respecto al rival, Movilla se ha deshecho en elogios hacia un equipo que tiene en sus líneas a jugadores que han debutado en Primera División, que lleva seis semanas sin perder, que atraviesan un gran momento y que tiene a jugadores muy jóvenes que pronto serán profesionales en equipos de la máxima categoría.

Un equipo pucelano que juega con un ritmo muy fluido, con mucha velocidad, que dejan muy pocas oportunidades al rival para desarrollar su juego.