Luis Fernando García es el pregonero de la Semana Santa del 2024. El secretario de Nuestra Madre y el presidente de Capitonis cuenta ya los días restantes para el Domingo de Ramos

«Después del pregón, yo creo que no tengo nada más que hacer», asegura Luis Fernando García, quien deja a las claras la responsabilidad e ilusión con la que se ha tomado la propuesta de ser el pregonero de la Semana Santa. No es para menos: pertenece a ocho cofradías, carga el Jueves Santo, en el Lavatorio y lleva toda la vida unido a la Semana de Pasión.

A falta de algo menos de dos meses, los nervios se palpan cuando a Luisfer -como se le conoce popularmente en la ciudad- le sacas el tema del pregón. Hemos hablado con él para que nos cuente cómo ha sido la preparación, cómo se enteró de que iba a ser el pregonero, y en definitiva, cuál es su relación con la Semana Santa.

P: Buenos días, Luisfer. Quedan dos meses para el Domingo de Ramos, entramos ya en la recta final. ¿Cómo lo llevas?

Desde que me dieron la noticia, es verdad que la responsabilidad y los nervios es lo que más pasa por mí cabeza y por mi cuerpo, pero también deseo que llegue la fecha, porque también deseo que llegue Semana Santa.

Estoy todo el año pensando en Semana Santa y este año en especial, porque para un semanasantero, cuando te proponen dar el pregón de tu ciudad, de esta fiesta popular y religiosa, pues te quedas un poco sin aire. Yo creo que después de dar el pregón, no tengo nada más que hacer, porque para mí es lo más grande

P: ¿Cómo está siendo la confección del discurso?

Complicado. Complicado en el sentido de que se me nubla la vista, porque empiezo a emocionarme con todos los recuerdos, pero lógicamente va a ser mí pregón, muy personal. No soy una gran pluma, pero quiero plasmar mis vivencias, las que me llevaron a participar y como zamorano, a amar la Semana Santa.

P: ¿Cómo fue el momento en el que te enteraste que ibas a ser el pregonero de esta Semana Santa?

Estábamos de comida entre amigos de Semana Santa, y entre los asistentes estaba Isabel García, la presidenta de la Junta Pro Semana Santa, a la cual además me une una gran amistad porque compartimos cofradía, la de Nuestra Madre de las Angustías en la que yo soy secretario.

En los postres de esa comida me da una carta, que yo veo que tiene el emblema de la Junta. Entonces, yo lo primero que pienso es “bueno, esto será algún tema administrativo que tengo que hacer de la Cofradía”, asi que la guardo con la intención de abrirla en casa. Pero Isabel me dice la abra allí, y empecé a leer el encabezado.

Imagínate cuando llego al final y leo en mayúsculas las palabras “pregonero oficial”. Se me vinieron a la cabeza miles de recuerdos y me entró en el cuerpo una sensación de adrenalina y nervios muy grande, porque te empiezas a plantear preguntas como “¿estaré a la altura de mis antecesores?”, porque la verdad es que ha habido grandes pregoneros y pregoneras en nuestra Semana Santa.

P: Ya nos has dicho que va a ser un un pregón muy personal, donde cuentas tus vivencias. Sin hacernos “spoiler”, ¿qué tipo de pregón vas a ofrecer?

Lo tengo dividido en varias partes. Yo quiero hablar primero de lo que es mi familia y amigos, luego va una segunda parte donde haré hincapié en la tradición, y para finalizar, la temática pasará a ser la fe. Porque por supuesto, la Semana Santa no debe de estar separada de la fe que tenga cada uno. Al final, con más creencia o menos, lo que desfilamos es el Cristo y la Virgen, así que la conexión es ineludible.

P: A nivel personal, ¿cuándo empieza tu relación con la Semana Santa de Zamora?

Empieza desde bien pequeño en casa de mis abuelos paternos. Vivían cerca del barrio de San Frontis, y en su casa había una pequeña foto del Nazareno de San Frontis y por esa cercanía al barrio mi padre empezó a desfilar, también desde bien pequeño, en el Martes Santo. Yo, la verdad, me enganché por ahí, aunque no fue el único nexo.

Como otros muchos niños de Zamora, quedé fascinado con los tambores, y empecé a querer tocar. Mis padres me apuntaron y llevo desde niño tocando el tambor. Empecé en la antigua banda del Vía Crucis, que ensayábamos en las antiguas escuelas de San Frontis, y luego, poco a poco, la relación con la Semana Santa fue creciendo. En el Arias Gonzalo tuvimos la suerte de que el director del colegio nos ponía marchas de Semana Santa, y que en el gimnasio del colegio también había exposiciones de la Semana de Pasión, con lo cual pues te va aumentando el sentimiento.

Todo esto trae un resultado a día de hoy: pertenezco a ocho cofradías y cargo el Jueves Santo por la tarde en El Lavatorio.

P: Vas a ser pregonero de una Semana Santa realmente extraña: ni Museo de Semana Santa, ni Puente de Piedra…

Ya te digo (risas). La verdad es que creo que la Semana Santa debe de estar por encima de las circunstancias y respetar el día a día de la ciudad y el bienestar de la sociedad. No creo que sea acertado que porque pasen unos desfiles procesionales por el Puente de Piedra se paren obras civiles, porque al final la ciudad funciona los 365 días del año. Hay que adaptarse y buscar alternativas para poder desarrollar la Semana de Pasión. No va a haber ningún tipo de problema porque los hermanos de fila, de acera, de paso, todos vamos a sacarlo adelante.

P: Con respecto al tema de la carpa, que tanta polémica trajo el año pasado, ¿a ti qué te parece? ¿Crees que es una buena solución o piensas que hay alternativas mejores?

No, no, yo creo que está bien. Evidentemente, no es lo mismo que entrar al Museo o entrar a una Iglesia, está claro, pero es que es lo que hay. Las circunstancias son las que son, y las tenemos que aceptar. Como he dicho antes, hay que adaptarse hasta volver a la normalidad.

P: Siguiendo en el plano personal, y entiendo que es una pregunta difícil para los que vivís la Semana Santa todo el año, pero, si tuvieses que quedarte con un momento de la Semana Santa, ¿cuál sería?

Tengo muchísimos, como no podía ser de otra manera. Pero mira, sí me tengo que quedar con uno, voy a elegir el Jueves de Traslado, cuando asoma ya por el Arrabal de San Frontis el Nazareno.

P: Pues ya la última… ¿un deseo?

Que el tiempo acompañe. Que la climatología respete los diecisiete desfiles procesionales y que salga todo bien, que yo creo que así va a ser, porque está claro que durante esos días los zamoranos vestimos a Zamora de gala, la ponemos en todo lo alto para que luzca durante todas las procesiones. Creo que el mejor deseo, y el que queremos todos es ese, que haga buen tiempo y que salga todo de diez.

 

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