La lluvia obliga a reducir la presencia en la calle de la procesión que apenas ha estado en la calle dos hora y media

Arrancó la madrugada con el sonido del Merlú y el tradicional baile del Cinco de Copas en el interior de San Juan a las cinco de la mañana. Para entonces, la lluvia, que tanto daño le está haciendo a la Pasión zamorana, ya había obligado a los responsables de Jesús Nazareno a tomar la decisión de acortar el recorrido.

Finalmente, a las seis de la mañana y siempre mirando al cielo, la procesión partió desde la Plaza Mayor hacia Sagasta, para recorrer San Torcuato, desviarse por Alfonso IX para tomar de nuevo el camino de regresa por Santa Clara en busca de la Plaza Mayor, donde la Virgen de la Soledad se despidió de la comitiva para entrar en la iglesia de San Juan. El resto de los pasos prosiguió hasta Viriato y la plaza de Claudio Moyano para albergar los pasos en la carpa.

Un desfile que apenas ha durado dos horas y media y que ha estado condicionado de nuevo por la lluvia y el frío. Aun así, la presencia de público en las calles de la capital ha sido masiva. Fieles y turistas no han querido perderse el que es uno de los desfiles más carismáticos de la Pasión zamorana.

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