El ariete catalán marcó el tanto de la victoria y el portero riojano salvó con una parada de mérito la última ocasión

El Zamora vuelve a la senda del triunfo. Lo hace sufriendo, pero mostrando una mejor imagen que la que dio en Aranda hace tres días. El partido de hoy se tornaba en fundamental teniendo en cuenta que el Ourense, líder impoluto del grupo, sigue sin ceder y venció con solvencia a un Rayo Cantabria que se queda a ocho de los rojiblancos.

Sorprendió Movilla con la alineación, dejando en la banca a todos los futbolistas de altura, como Baldrich, Etxaburu o Nico Delmonte. Jugó en punta de lanza Luis Rivas y el extremo zurdo quedo para Roger Marcé. Con este planteamiento, donde Carlos y Dani ofrecieron juego por dentro, el Zamora no salió mal, pero las claras fueron para el Cayón. Primero, con un penalti no señalado al meta riojano, que obvió el colegiado. La segunda, con un tiro de David, que se encontró con una mano prodigiosa del propio.

Por parte del Zamora, Luis Rivas llevó todo el peso en la ofensiva, y genero las mejores ocasiones. Primero con un control orientado que le permitió golpear desde dentro del área, cuyo disparo taponó el defensa, y después con un pase filtrado a Joel Priego, que el catalán no consiguió introducir en la meta, tras una parada con la pierna de balonmano.

En la segunda parte, los rojiblancos salieron a ganar. Parra primero, con un golpeo por encima, Luis Rivas después, que también fue derribado en objeto de penalti, que el colegiado tampoco señalo. Otra de las ocasiones fue para Joel Priego, que con un centro chut, obligó al portero a meter la mano.

Cuando el 0-0 parecía inevitable una vez más, apareció el golpetazo que se había perdido en las últimas jornadas. Un pase milimetrico a la espalda de la defensa, que recogió Baldrich. El ariete, con una tranquilidad pasmosa, se plantó delante del meta y definió duro arriba para marcar el gol del triunfo.

Con el 0-1, al Zamora todavía le faltaba un factor más a favor para decantar la balanza: el colegiado, irritante y fallón durante toda la tarde, expulsó por una protesta reiterada al defensor, y dejó el triunfo en bandeja. Sin embargo, el triunfo todavía tuvo que cerrarlo Fermín Sobrón. En una jugada embarullada, con error de Mancebo incluido, Dani Salas remató en el punto de penalti. El golpeo, duro y seco, se encontró con una mano de reflejos del meta, que salvó dos puntos importantísimos.

De esta manera, el Zamora queda a la espera de lo que pasa en Torrelavega, en el duelo de los cántabros ante el Pontevedra. Si los gallegos no ganan, el Zamora se quedará segundo en esta jornada, y recibirá al Covadonga en la siguiente.

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