El chef Sergio Santos aspira a llegar a lo más alto con su reinvención de la gastronomía zamorana

Cansado de trabajar para los demás y con la ilusión de cumplir su sueño, Sergio Santos abrió junto a su pareja Jennifer Corvo hace un año y medio las puertas de su gastrobar Mise en Place en Zamora.

“Venimos de una familia vinculada a la hostelería y sabíamos que sería complicado pero queríamos hacer nuestro propio estilo de cocina y, sobre todo, perseguir nuestro sueño”, recuerda Sergio.

Un sueño que en ningún momento se planteó realizar fuera de Zamora. “Nos gusta Zamora y queríamos triunfar aquí”, expresa. Sin embargo, los comienzos no fueron nada fáciles…

“Ayudas no tuvimos ninguna. Es más, como estés esperando las ayudas, se te pasan los años”, lamenta.

Así que con el apoyo de su familia y mucha ilusión, Sergio y Jennifer abrieron, por fin, su establecimiento en la Plaza Santa Eulalia. Unos primeros meses muy complicados para la pareja.

“Al principio nos costó mucho arrancar porque éramos nuevos y en una zona algo apartada”, detalla.

No fue hasta más o menos el medio año cuando comenzaron a trabajar “medianamente bien” y entonces… “nos pilló el cierre justo cuando mejor estábamos”, dice Sergio. “Si cierras porque lo has hecho mal, bueno… pero cerrar por fuerza mayor, fue un palo”, añade.

Pero, Sergio no se quedó parado. “Estábamos en casa sentados pensando qué podíamos y hacer y en cuánto nos dieron vía libre empezamos a servir comida a domicilio y esto es lo que nos ha salvado, porque si no… no hubiéremos podido volver a abrir”, confiesa.

“La gente se ha volcado y nos está ayudando mucho. Siempre que hemos estado cerrados y hemos ofrecido comida para llevar, la demanda ha sido alta. Es con lo que me quedo, con el apoyo de la gente porque si te paras a pensar mucho en la situación que nos ha tocado vivir, no abres”, opina.

Una grata respuesta del público zamorano que el chef agradece enormemente. “Buscábamos ser distintos y al final con mucho trabajo y, poco a poco, lo hemos conseguido”, señala.

¿Y a qué se debe? Sergio cree que el éxito de su establecimiento se centra en ser “más personales y ofrecer algo diferente a lo que hace el resto”. Una carta que se renueva semana a semana y que, sin duda, llama la atención. Una reinvención de la cocina pero siempre con producto zamorano.

“Nos gusta apoyar a la gente de aquí, a los productores locales. Desde pequeño siempre iba con mi madre a comprar al mercado y es algo que tengo interiorizado”, afirma. Y con la excelencia del producto zamorano como principal ingrediente, Sergio crea sus recetas con sabor castellano y su personal toque de modernidad. Tapas que se comen de dos bocados pero con muchas horas de trabajo detrás que, además de obtener la recompensa del público, han sido premiadas en varios certámenes gastronómicos.

“Estamos muy contentos pero, nos queda mucho que trabajar. Yo quiero llegar a lo más alto. Ser el mejor. Conseguir sueños que tengo en mente, no ponerme un límite y llegar lo más lejos que pueda y después de llegar ahí, llegar más lejos y superarme cada semana”, confiesa Sergio.

Un quebradero de cabeza con el que el cocinero lucha cada día para intentar superarse y conseguir la “enhorabuena del público” que al final es “lo que llena”. Superarse en un momento muy complicado para el sector hostelero en el que lo más importante, para Sergio, es “ir todos a una”.

“Tenemos que apoyarnos entre todos y no hacer la guerra cada uno por su lado porque Zamora es pequeña. Nosotros en esta zona nos llevamos todos bien. Además, ahora hay más negocios y se ha creado una zona que ya es de paso para muchos zamoranos”, afirma.

Con los pies en la tierra pero con las alas listas para volar, Sergio se muestra satisfecho con lo conseguido pero dispuesto a seguir cumpliendo sueños en Zamora. “Yo nunca me he planteado el marcharme. Creo que la gente debería atreverse a quedarse aquí e intentarlo al menos. Si te sale mal, coges y te vas. Pero ¿por qué te va a salir mal?”.