El Balonmano Zamora sobrevivió en División de Honor Plata gracias a Granollers, que renunció a su plaza en la categoría tras consumarse el descenso pistacho

No corren buenos tiempos para el Balonmano Zamora. Las dos últimas temporadas son el reflejo de ello. Lejos quedan aquellas gestas en la División de Honor Plata y más lejos aún las dos experiencias de ver al cuadro pistacho en ASOBAL, recibiendo a los más grandes de nuestro balonmano, y haciendo de cada partido una fiesta en el Ángel Nieto.

Y eso que, tras un final de 2022 complicado, el 2023 traía algo de optimismo. Una grata imagen en Novás, cediendo solo de un gol (31-30), y otro partido de garra frente Aranda con idéntica diferencia (19-20) hacían pensar que el equipo iba a terminar retomando el vuelo tras una primera vuelta realmente difícil. Pero a pesar de que el equipo no acaba mal, con triunfos ante Alicante o Ibiza, el equipo se la iba a tener que jugar en la última jornada, en casa de los Dólmenes.

En tierras malagueñas, concretamente en Antequera, el Balonmano Zamora tuvo la opción de permanencia. Tenía que ganara un cuadro local que ya no se jugaba nada, al liderar con creces la segunda fase del descenso, aquella en la que participaban los últimos clasificados de cada grupo. El Balonmano Zamora compitió de lo lindo allí, y siempre consiguió ir con un marcador apretado que le dejase con opciones.

Y la clave de la temporada llegó en la última jugada. Un siete metros, con el tiempo cumplido, tuvo la opción de dar la salvación a los de Fran González. Íker Elola se estrelló contra un portero local que detuvo el lanzamiento, y mandó al Balonmano Zamora al limbo de la manera más cruel posible. El gol hubiese valido la permanencia, ante la inesperada derrota de Alicante en casa frente a un Ikasa descendido.

Pero al cuadro zamorano se le apareció un golpe de suerte: un mes después, el filial de Granollers renunció a la plaza tras ascender desde Nacional, por lo que esa vacante le correspondía al Balonmano Zamora, primer clasificado del grupo de descendidos a la categoría de bronce de nuestro balonmano.

Y parece que esta segunda oportunidad sirvió para intentar un proyecto más ambicioso, con muchos más fichajes que el año anterior, y con la sensación de que se había aprendido de los errores. Pero en lo deportivo, el final del 2023 ha salido rana por completo. El Balonmano Zamora cierra el año con cuatro puntos, y la permanencia ya se escapa a cinco tras haber perdido los duelos directos en esta primera vuelta.

Para 2024, Diego Soto, que sustituyó al destituido Fran González, tendrá que dar con la tecla y fichar jugadores de cara a la segunda vuelta. Y es que Lucas Mendes, Anderson Silva, Edmilson Gonçalves, Feliz Samassolo y Diego Cadelo abandonaron la entidad pistacho hace unos días, en lo que parece un intento más, esta vez desesperado, de cambiar el rumbo de una entidad que parece muy lejana a sus mejores días.

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