La Sierra de la Culebra sustenta la población de lobos más importante de Europa y acoge un centro de interpretación de la especie con animales en semilibertad único en su género

La Sierra de la Culebra, una continua sucesión de suaves elevaciones que se extienden por terrenos de las comarcas de Sanabria, Carballeda, Aliste y Tábara, en el oeste de la provincia de Zamora, ya casi en el límite con Portugal, es el territorio del lobo ibérico.

En sus cerca de 70.000 hectáreas de terreno, se puede encontrar una gran riqueza faunística. Sin embargo, es el hecho de contar con la población de lobos más importante de toda Europa la que ha hecho que las miradas se fijen en este espacio natural de la provincia de Zamora repoblado con importantes masas de pino y en el que se pueden encontrar también robles y algunas encinas y castaños. De los más de 2.500 ejemplares de lobo ibérico existentes en la península, más de 400 según los últimos censos existentes, campan a sus anchas por una sierra que ha hecho del lobo su principal icono.

Así, el lobo ibérico se ha convertido con el paso de los años en un recurso turístico de primer orden capaz de atraer el interés de los visitantes que buscan ver en estado natural a esta especie mítica. Son varias las empresas que ofrecen visitas guiadas por la sierra de La Culebra para intentar ver el lobo en libertad y buscar sus huellas.

No siempre estas esperas llegan a un final feliz, siendo como es el lobo una especie esquiva, poco amiga de compartir espacios con su principal amenaza como es el ser humano. Aun así, no deja de resultar emocionante escudriñar la sierra en busca de la fugaz silueta de un animal que despierta lo mismo sentimientos de admiración, miedo y respeto.
Como regalo de consolación, resulta relativamente sencillo observar las huellas de este animal impresas en los caminos que habitualmente frecuentan, la mayor parte de las ocasiones, cuando la oscuridad les brinda un abrigo necesario para transitar por una Sierra llena de peligros.

La cultura del lobo, además, deja en esta zona de la provincia numerosas huellas que dan una idea de la presencia de este animal en terrenos siempre cercanos a los asentamientos humanos. Entre los más impresionantes están los llamados corrales destinados a cazar ejemplares de lobo para frenar su presión sobre los rebaños. Se trata de grandes construcciones circulares, siempre de piedra, que por el peculiar diseño de su interior suponían una trampa mortal para los ejemplares que atraídos por alguna presa se colaban en su interior. Localidades como Lubián, Barjacoba o Sesnandez cuentan con este tipo de trampas, muy visitadas por los turistas que recorren la sierra atraídos por la carismática presencia del lobo ibérico.

Además, en la localidad de Robledo, a pocos kilómetros de Puebla de Sanabria, hace nueve años ya abrió sus puertas el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León, el único que existe en España para poder ver a esta especie en semilibertad. Con casi una veintena de hectáreas, su principal atractivo son dos grandes recintos vallados, de más de tres hectáreas cada uno, en los que viven varios ejemplares de lobo ibérico en un tupido bosque de repoblación de pino. Las manadas llevan una vida muy similar a la que tendrían vagando por la Sierra de la Culebra, aunque en este caso, tienen el sustento asegurado por los cuidadores del centro. En los últimos años, y como prueba evidente de la buena salud de estos ejemplares, entre los que existe una clara jerarquía con animales dominantes y sumisos, se han registrado varias camadas que han aumentado el número de lobos existente en el centro.

Cada mediodía, los lobos se reúnen en torno a uno de sus cuidadores para alimentarse, un momento que es elegido por muchos visitantes para ver muy de cerca a los animales y seguir las explicaciones sobre las particularidades de esta especie. Fuera de ese momento, es bueno tener paciencia y unos prismáticos para seguir las evoluciones de los lobos entre los árboles y los arbustos de los recintos en los que viven.

El centro ha sido diseñado de tal modo que los visitantes pueden recorrerlo por caminos totalmente accesibles y desde los que es posible, casi siempre, observar a los animales durante sus paseos por los recintos vallados. Varias construcciones de madera y piedra, a juego con la que es la típica arquitectura local, permiten observar con cierta comodidad a los lobos desde unos miradores estratégicamente situados en zonas frecuentadas por los animales acogidos en este Centro del Lobo.

Además, para comprender un poco mejor la importancia de la figura del lobo en los espacios naturales de la provincia el centro cuenta con varias salas en las que se muestran objetos y restos relacionados con esta especia. En estas salas, lo mismo se pueden ver pieles y cráneos de lobo, que objetos relacionados con su caza, o los collares de pinchos con los que se protegía a los mastines que desde tiempos inmemoriales han vigilado y cuidado de los rebaños en la zona. Varios paneles informativos permiten también conocer todo tipo de datos relativos a su expansión, hábitat, conservación y número.

 

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