La mayor parte de los productores mantienen precios y defienden la buena calidad de la cosecha

La Feria del Ajo de Zamora ha vuelto este año a la avenida de las Tres Cruces y lo ha hecho con «buenas ventas» en las primera horas tras la apertura. Las primeras transacciones se producían pasadas apenas las nueve de la mañana, con buena parte de los puestos todavía por colocar en su totalidad.

No se ven grandes montañas de ajos como en otras ediciones, una situación que no es más que un reflejo de la situación que vive el sector. Ha disminuido el número de vendedores y también la cantidad de ajos que están a la venta porque a buena parte de las producciones se les da salida directamente en los pueblos y, sobre todo, en las industrias comercializadoras.

Óscar Rojo, responsable del sector agropecuario en Caja Rural de Zamora, asegura que la intención de la entidad es «sostener la feria», aunque apunta que la actual estructura, con un número reducido de vendedores que se colocan solo a ambos lados de Tres Cruces dejando libre el centro, se mantendrá mientras no aumente el número de productores interesados en acudir a la feria. De hecho, no se han llenado los 78 puestos previstos inicialmente.

La mayor parte de los productores mantienen los precios, entre 5 y 6 euros la ristra, aunque también se encuentran a 8 euros. Se siguen vendiendo cebollas en la feria, a 2 euros la manada.

En una actividad tan tradicional como la feria del ajo, todavía hay sitio para la novedad y en algunos puestos se ofrece ajo negro e incluso aceites de ajo, aromatizados con guindilla o perejil.