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Consultorios que se abren una vez cada quince días, consultas centros de salud sin facultativos, jornadas laborales de 240 horas mensuales, médicos en huelga, pacientes desplazados a la capital por falta de médicos en los pueblos…ese es el panorama que los vecinos de las distintas comarcas zamoranas pintan de lo que ha sido durante este verano el sistema de salud público.

Como ha asegurado el portavoz del Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública, Carlos Pedrero, el verano ha sido un “desastre absoluto”, debido al lógico aumento de población en los pueblos y al descenso del número de médicos.

Lo único positivo que se puede extraer de este verano es la “movilización espontánea” de los vecinos en algunos pueblos que ya están hartos de aguantar esta situación.

Durante el verano no se ha salvado del “desastre” ninguna comarca. En Tábara había un médico para 33 pueblos, lo que ha provocado que el centro de salud haya permanecido casi todo el tiempo cerrado mientras el médico hacía las urgencias.

En la zona de Benavente, las bajas laborales y la huelga de médicos han dejado pueblos sin atención sanitaria durante semanas.

En Campos, el centro de Villalpando tenía un médico para atender 20 pueblos con una población estimada durante estos días de 5.000 personas.

En Aliste, con cuatro médicos asignados pero solo  dos trabajando algunos pueblos han visto abiertos sus consultorios un día cada dos semanas,.

Para Jerónimo Cantuche, todos los problemas vienen propiciados por una “falta estructural” de médicos propiciada de forma intencionada por la Junta para recortar gastos. A su juicio hace falta un plan de choque que incorpore facultativos en el medio rural para superar esta situación de colapso.