Carlos Gutiérrez, Kike Márquez y Joel Priego sentencian a un Arenteiro irreconocible
Era importante ganar, y se ganó con creces. El Zamora cerraba el año 2024 recibiendo al siempre peligroso Arenteiro, que llegaba a tierras del Duero con la opción real de acabar el año en los play-off de ascenso. No lo logró porque enfrente, el equipo de Juan Sabas, mostró su mejor cara en un mes y medio, y, aunque frío en la primera parte, se mostró matador en el área rival en la segunda.
Hubo sorpresa en el once del técnico madrileño. Llegó al once de nuevo Carlos Gutiérrez, en detrimento de un Bolo que salió en la segunda parte. Tresaco también fue titular, desplazando a un Guille Macho que suplió al sancionado Clavería. Por lo demás, los otros nueve elegidos fueron los esperados, con Rufo y Kike en la mediapunta y con Roni arriba.
En la primera mitad, no hubo mucho que contar. El partido fue previsible, sin mucho ritmo, y con el centro del campo como zona de color en un mapa de temperatura si lo hubiese. Guille Macho estuvo omnipresente, y la zaga estuvo imperial para cortar las escasas llegadas de los gallegos. Solo hubo una clara y fue para el Zamora: un robo de Tresaco al portero que, tras recuperar, estrella su disparo contra un central que evitó el 1-0.
En la segunda mitad, el Zamora salió con más intenciones ofensivas que las mostradas antes del tiempo de asueto. Sin embargo, a balón parado, el cuadro de Sabas encontró premio. La puso Kike Márquez, despejó mal el central que cubría el primer palo, y en el segundo, Carlos Gutiérrez marcó a placer.
Con el 1-0, el Zamora fue a matar. Y en ese escenario, emergió la figura de Roni. El ariete comenzó a ganar duelos, a asociarse, y sobre todo, a generar superioridades en la zona de tres cuartos y fue decisivo. Forzó el penalti que supuso el 2-0 de Kike Márquez, y dio un pase impecable para la carrera de Joel Priego, que se plantó en mano a mano y batió a Diego García.
Con el 3-0, no hubo mucho más, salvo la expulsión de Adrián Cruz por doble amarilla que dejó a los gallegos en inferioridad y con tres de desventaja en los últimos minutos. Ahora, toca recargar fuerzas para empezar un 2025 que se torna ilusionante.


