
El técnico subraya el buen estado anímico del equipo, advierte del potencial del filial y asegura que mantendrán su esencia adaptándose a la propuesta rival
El entrenador del Zamora CF, Óscar Cano, analizó la visita del Real Madrid Castilla en la previa del encuentro del domingo (16:00 horas, Ruta de la Plata), un duelo que calificó como “un reto más” dentro de una trayectoria que considera ascendente el técnico granadino. Cano destacó el buen momento anímico y competitivo del equipo, aunque recordó que en una categoría tan igualada “nada es lineal” y siempre habrá altibajos.
Preguntado por si el rival obliga a modificar la propuesta del Zamora, Cano explicó que su plan de juego responde a las capacidades de la plantilla y no a una idea impuesta: “El fútbol es de los jugadores y uno propone lo que ellos pueden ejecutar”. Aun así, asumió que la posesión será más discutida que en otros partidos, ya que el Castilla es un equipo que también la busca. “Tendremos que ser adaptativos sin perder nuestra esencia”, afirmó, recordando que en una previa “todo son escenarios imaginados que luego el partido transforma”.
El técnico reconoció haber seguido in situ el encuentro del filial madridista en Salamanca y también analizó la derrota de los de Arbeloa ante el Mérida, resultados que a su juicio no reflejan falta de opciones del Castilla: “Hasta los primeros goles tuvieron acciones claras. Son jugadores elegidos, de gran nivel, y pronto estarán en categorías superiores”. Pese a ello, insistió en que “todos los equipos son ganables” y reivindicó el potencial del Zamora: “Tengo un equipazo dentro del vestuario, que no le teme a nada y está moralmente muy reforzado”.
En cuanto al estado de la plantilla, Cano indicó que hay “dos o tres jugadores entre algodones” cuya disponibilidad se decidirá en las últimas horas, aunque se mostró tranquilo por la profundidad del grupo: “Puedo utilizar sin ningún miedo a cualquier jugador”. Sobre las tarjetas y expulsiones recientes, defendió la agresividad bien entendida del equipo y aseguró que seguirá potenciando esa actitud competitiva: “Prefiero que pequen por exceso que por defecto; ya iremos ordenando ese ímpetu”.


