
El “Proyecto Éxodo” concluye una nueva edición marcada por la participación, el buen ambiente y una completa programación educativa en plena naturaleza
Más de 150 niños y adolescentes de toda la Diócesis de Zamora han participado entre los días 4 y 12 de julio en una nueva edición del Campamento Diocesano, celebrado en el entorno del Lago de Sanabria bajo el hilo conductor del Proyecto Éxodo, una propuesta educativa y pastoral que ha combinado aventura, deporte, creatividad, convivencia y crecimiento personal a través de una ambientación
inspirada en la exploración espacial.
Durante ocho días, los participantes, acompañados por decenas de monitores y
voluntarios, han disfrutado de una intensa programación en la que no han faltado las
celebraciones religiosas, las dinámicas de grupo, los talleres, las marchas, las pruebas
de ingenio, los grandes juegos y las actividades acuáticas, aprovechando además
unas condiciones meteorológicas que han acompañado durante todo el campamento.
La historia del Proyecto Éxodo convirtió a los niños en especialistas de una agencia encargada de preparar la colonización de un nuevo planeta. A través de esa narrativa se fueron desarrollando las distintas actividades, diseñadas para fomentar valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, el esfuerzo, la responsabilidad, el cuidado de la creación y el servicio a los demás.
Entre los momentos más destacados de la semana figuraron la marcha a Corneira o la Vuelta al Lago de los mayores, las competiciones por unidades, las diferentes gymkanas temáticas, los baños diarios en el Lago de Sanabria, los distintos festivales nocturnos, las actividades estratégicas y los retos cooperativos, sin olvidar los diferentes talleres, los tradicionales bailes del campamento y los espacios de convivencia que, un año más, han favorecido el nacimiento de nuevas amistades.
Especial protagonismo tuvo también la dimensión espiritual del campamento. Cada jornada comenzó y terminó con momentos de oración y reflexión, mientras que la celebración de la Eucaristía ocupó un lugar central dentro de la programación.
El Mundial de fútbol también tuvo su espacio en el campamento. Niños y monitores siguieron juntos los encuentros de la selección española frente a Portugal y Bélgica, dos momentos que se vivieron con gran entusiasmo y que sirvieron para compartir la emoción del deporte en un ambiente de convivencia y compañerismo.
La última jornada sirvió para culminar la historia del Proyecto Éxodo con el Circuito Alpha 12 y «La Gala del Éxodo», la gran celebración final, broche de oro con la que se puso fin a la aventura antes del regreso a casa.







