
La provincia prevé recoger 434.000 toneladas, un 38 % menos que el pasado año, aunque solo un 8 % por debajo de la media del último lustro gracias al peso del regadío
Zamora afronta la campaña de cereal de invierno de 2026 con unas perspectivas considerablemente mejores que las del conjunto de Castilla y León. Aunque la producción provincial también sufrirá un importante descenso respecto al pasado año, la caída será una de las menos acusadas de toda la Comunidad, situando a la provincia entre las que mejor resisten una campaña marcada por las adversas condiciones meteorológicas, la reducción de la superficie sembrada y la baja rentabilidad del cultivo.
Según las previsiones presentadas por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Zamora alcanzará una producción de 434.000 toneladas de cereal de invierno, lo que representa una reducción del 38 % respecto a la excelente campaña de 2025. Sin embargo, el dato adquiere una dimensión muy diferente cuando se compara con la evolución histórica, ya que la producción prevista apenas se sitúa un 8 % por debajo de la media registrada durante los últimos cinco años, una circunstancia que convierte a Zamora en una de las provincias con mejor comportamiento de toda Castilla y León.
Mientras la producción regional caerá un 42 %, hasta los 4,90 millones de toneladas, y provincias como Soria, Segovia, Ávila o Valladolid sufrirán desplomes cercanos al 50 %, Zamora consigue limitar las pérdidas gracias, principalmente, al mayor peso de las superficies de regadío, que han permitido amortiguar el impacto de una campaña especialmente complicada para el cereal.
La Consejería destaca precisamente que Zamora y Burgos son las provincias donde la reducción de la producción resulta menos intensa. Este comportamiento diferencial responde a unas mejores condiciones agronómicas derivadas del regadío, que ha permitido mantener unos rendimientos más estables frente a los efectos de las condiciones climáticas que han castigado con especial dureza a otras zonas cerealistas de la Comunidad.
Los datos ponen de manifiesto que la campaña ha estado condicionada por una combinación de factores negativos. Las abundantes precipitaciones registradas durante el periodo de siembra dificultaron la preparación de los terrenos y obligaron a numerosos agricultores a reducir la superficie destinada al cereal de invierno, sustituyéndolo en muchos casos por cultivos de primavera, como el girasol, o incluso dejando parcelas en barbecho. A ello se ha sumado el incremento de los costes de producción y unas cotizaciones del cereal que continúan en niveles bajos, reduciendo notablemente la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.
En el conjunto de Castilla y León, la superficie sembrada de cereal de invierno se ha reducido un 13 % hasta situarse en 1,57 millones de hectáreas, mientras que los rendimientos medios previstos descienden hasta los 3.100 kilogramos por hectárea, un tercio menos que en la campaña anterior. Sin embargo, la Junta señala que Zamora se encuentra entre las provincias menos afectadas por esta pérdida de productividad, nuevamente gracias a la mayor presencia de explotaciones de regadío, que han conseguido suavizar los efectos de la climatología sobre los cultivos.
Las previsiones conocidas este viernes reflejan así una situación compleja para el sector cerealista zamorano, aunque claramente más favorable que la de buena parte del resto de provincias de la Comunidad. La producción disminuirá respecto a una campaña excepcional como fue la de 2025, pero los datos muestran que Zamora mantiene una mayor estabilidad productiva y logra situarse entre los territorios que mejor resisten un año especialmente difícil para uno de los cultivos más importantes de la agricultura castellana y leonesa.







