
El convenio con el Colegio de Médicos servirá para financiar las prácticas de estudiantes y médicos residentes en consultorios de difícil cobertura con el objetivo de favorecer el relevo generacional y reforzar la asistencia sanitaria en la provincia
La Diputación de Zamora y el Colegio Oficial de Médicos han firmado un convenio de colaboración para poner en marcha un programa de becas destinado a que estudiantes de Medicina y médicos internos residentes (MIR) realicen prácticas formativas en consultorios y centros de salud del medio rural zamorano. La iniciativa, presentada por el presidente de la institución provincial, Javier Faúndez, y el presidente del Colegio de Médicos, Sebastián Martínez, busca que los futuros profesionales conozcan de primera mano la realidad asistencial de los pueblos y se animen a desarrollar su carrera en las zonas con mayores dificultades para cubrir plazas sanitarias.
Javier Faúndez destacó que este acuerdo supone incorporar «una herramienta nueva» para hacer frente a uno de los principales problemas de la provincia, como es la escasez de médicos en el medio rural. El presidente explicó que la Diputación aportará una dotación económica de 10.000 euros anuales durante dos ejercicios para sufragar los gastos de desplazamiento, manutención y alojamiento de los estudiantes de cuarto, quinto y sexto curso de Medicina y de los médicos residentes que realicen sus rotaciones en los consultorios rurales. El objetivo, señaló, es que estos futuros profesionales «conozcan la realidad de la medicina rural» y puedan valorar ocupar en el futuro las plazas vacantes existentes en la provincia.
Las ayudas priorizarán las estancias en los consultorios considerados de difícil cobertura, especialmente aquellos situados a más de 40 kilómetros de Zamora capital, en zonas con elevada dispersión de población y con un importante envejecimiento demográfico. Faúndez subrayó que, si la experiencia consigue que algunos de estos estudiantes o residentes decidan ejercer posteriormente en la provincia, «se estará mejorando la sanidad rural y la prestación del servicio en los pueblos».
Por su parte, Sebastián Martínez explicó que el convenio nace tras varios años de trabajo por parte del Colegio de Médicos para intentar acercar a los futuros facultativos a una realidad que, en muchas ocasiones, desconocen. Recordó que actualmente existen numerosas plazas de Atención Primaria sin cubrir en el ámbito rural y que los profesionales que permanecen en esos destinos deben asumir una importante sobrecarga asistencial. En este contexto, consideró imprescindible que los estudiantes y residentes puedan comprobar directamente cómo se desarrolla la medicina rural, alejándose de prejuicios o ideas preconcebidas sobre estos destinos.
El presidente del Colegio señaló que muchos residentes mostraban reticencias a desplazarse hasta comarcas como Sanabria, Aliste o Vidriales debido al coste económico que suponían los desplazamientos y las estancias. Ante esta situación, la corporación profesional recurrió a la Diputación para buscar una solución que hiciera posible compensar esos gastos y facilitar las rotaciones en los consultorios alejados de la capital. Martínez destacó la buena disposición mostrada por la institución provincial desde el primer momento para sacar adelante el proyecto.
El programa contempla inicialmente diez becas de 1.000 euros para estudiantes de Medicina durante el periodo estival, mientras que en el caso de los médicos residentes las ayudas cubrirán los gastos justificados de desplazamiento, alojamiento o manutención durante los tres meses de prácticas que deben realizar en Atención Primaria. El reparto de estas ayudas dependerá del número de beneficiarios y de los gastos acreditados por cada uno de ellos.
Aunque el convenio acaba de formalizarse, Sebastián Martínez avanzó que la iniciativa ya ha comenzado a dar sus primeros resultados. Dos estudiantes de Medicina y varios médicos residentes están realizando ya prácticas en consultorios rurales de la provincia, una experiencia que el Colegio confía en consolidar durante los próximos años mediante un seguimiento anual que permita evaluar su eficacia y comprobar si contribuye realmente a mejorar la cobertura sanitaria en el medio rural zamorano.







