
La organización realiza un ejercicio de autocrítica y anota las deficiencias logísticas registradas durante el fin de semana para corregirlas con vistas a 2028
A pesar de la abrumadora satisfacción general, la masiva afluencia de público y la total ausencia de altercados de seguridad ciudadana, los máximos responsables de la organización de Fromago han querido ejercer un ejercicio de rigurosa autocrítica para identificar y corregir aquellas debilidades logísticas que se evidenciaron debido a la marea humana que desbordó las previsiones iniciales. Entre los principales retos apuntados en la agenda de mejoras prioritarias figura de manera muy destacada la movilidad urbana y la gestión del tráfico rodado.
Durante el fin de semana, la llegada masiva de vehículos particulares colapsó los accesos a la ciudad, obligando a improvisar a última hora la apertura del aparcamiento de Ifeza y evidenciando que el modelo para 2028 exigirá una planificación mucho más ambiciosa de parkings disuasorios periféricos combinados con flotas estables de autobuses lanzadera que eviten la saturación del centro histórico.
Otro de los flancos débiles señalados por el equipo organizativo hace referencia a los servicios de limpieza viaria, especialmente en enclaves tan sensibles y concurridos como los jardines del Castillo, donde la acumulación de residuos dejó imágenes poco edificantes que obligaron a desplegar retenes de urgencia.
Para evitarlo en el futuro, la organización ha asumido que deberá gestionar y sufragar de manera directa e integral todo el dispositivo de limpieza privada de la feria, desvinculándose de la dependencia de los servicios municipales ordinarios. Del mismo modo, el balance técnico ha puesto sobre la mesa incidencias relativas a la infraestructura básica: se registraron microcortes puntuales en la cobertura de telefonía móvil debido a la insólita saturación de las antenas por el volumen de usuarios conectados simultáneamente, un problema que requerirá exigir a las teleco un refuerzo extraordinario de la red.
Todo ello sin olvidar la compleja intendencia de suministros, que obligó a coordinar cerca de un megavatio de consumo eléctrico y múltiples puntos de agua para abastecer a los expositores, parámetros técnicos que ya están siendo analizados al detalle para garantizar que la próxima gran cita del queso ofrezca una respuesta logística impecable y a la altura de su prestigio internacional.







