
El todoterreno chocó contra una barrera de protección de la A-52, a la altura de Cobreros, y abandonó el lugar sin avisar del accidente. La Guardia Civil tuvo que cortar completamente la N-525 ante el riesgo de desprendimiento
La Guardia Civil investiga a un conductor como presunto autor de un delito contra la seguridad vial después de que provocara un grave peligro para la circulación en la carretera N-525, a su paso por el término municipal de Cobreros, en la provincia de Zamora. Los hechos ocurrieron durante el pasado verano, cuando un todoterreno se salió de la vía por el margen izquierdo y colisionó contra una barrera de protección situada en el paso elevado del kilómetro 87 de la autovía A-52, que conecta Benavente con O Porriño. El impacto afectó gravemente a un sistema de contención compuesto por módulos de hormigón tipo «New Jersey» y una barandilla metálica, dejando varios elementos en una posición inestable y a punto de precipitarse sobre la carretera N-525, que discurre por debajo del viaducto.
La gravedad de la situación se vio incrementada porque el conductor abandonó el lugar del accidente sin comunicar lo sucedido a los servicios de emergencia ni adoptar medidas para advertir del peligro generado. Esta ausencia de aviso impidió que los servicios competentes pudieran evaluar inmediatamente los daños y garantizar la seguridad de los usuarios de ambas carreteras. Según explica la Guardia Civil, el riesgo no desaparece necesariamente cuando termina un accidente, ya que los desperfectos en las infraestructuras pueden agravarse progresivamente debido a las vibraciones producidas por el paso de vehículos, especialmente los de gran tonelaje. En este caso, la inestabilidad de los módulos de hormigón suponía una amenaza especialmente importante, puesto que cada uno de los bloques dañados superaba los 500 kilogramos de peso y podía caer sobre los vehículos que circulaban por la carretera inferior.
El peligro fue detectado durante una inspección realizada por agentes de la Agrupación de Tráfico del Destacamento de Puebla de Sanabria, que observaron restos de hormigón sobre la calzada y comprobaron el estado de la barrera de protección. Ante la posibilidad de que los bloques terminaran desprendiéndose, los guardias civiles ordenaron el cierre total de la carretera N-525 a su paso por Cobreros, una medida preventiva que se mantuvo hasta que los servicios de conservación y mantenimiento pudieron intervenir. Los operarios procedieron a retirar, estabilizar y fijar los elementos dañados para eliminar el riesgo y permitir que la circulación se restableciera en condiciones de seguridad. Posteriormente, el Grupo de Investigación y Apoyo a Tráfico (GIAT) del Subsector de Zamora desarrolló las investigaciones necesarias para identificar el vehículo implicado y localizar a su conductor. Las diligencias fueron trasladadas durante este mes de octubre a la autoridad judicial de Puebla de Sanabria.
El investigado podría enfrentarse a las consecuencias penales previstas en el artículo 385 del Código Penal por generar un grave riesgo para la circulación al no restablecer la seguridad de la vía cuando existe obligación legal de hacerlo. Este delito contempla penas de prisión de seis meses a dos años, multas de doce a veinticuatro meses o trabajos en beneficio de la comunidad de diez a cuarenta días. A raíz de lo sucedido, la Guardia Civil recuerda la importancia de comunicar cualquier accidente que provoque daños en las infraestructuras viarias o genere obstáculos para la circulación, incluso cuando aparentemente no existan consecuencias personales. La colaboración ciudadana resulta fundamental para que los servicios de emergencia puedan actuar con rapidez y evitar situaciones de peligro. Para comunicar incidencias, el instituto armado recuerda que está disponible el teléfono 062, así como la aplicación móvil AlertCops, que permite trasladar avisos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de manera gratuita y rápida.







