
El conjunto rojiblanco roza la gloria pero claudica en los minutos finales ante la efectividad arlequinada (4-0) y se queda a las puertas del ansiado ascenso a Segunda
El fútbol puede ser el deporte más maravilloso del mundo, pero también el más cruel. El Zamora CF se despertó de golpe de su sueño de plata tras caer derrotado por 4-0 ante el CE Sabadell en una noche fatídica en la Nova Creu Alta. El valioso 1-0 cosechado en el Ruta de la Plata no fue suficiente para contener la tromba de un conjunto local que supo castigar con dureza el desgaste de los rojiblancos en un tramo final de partido que quedará grabado a fuego en la memoria de la plantilla.
El encuentro comenzó cuesta arriba. El Sabadell, empujado por su público, golpeó primero en el minuto 18 por medio de López-Pinto, igualando la eliminatoria. A partir de ahí, el Zamora tiró de casta, orden táctico y un tremendo esfuerzo físico para contener las embestidas catalanas. Los hombres dirigidos por el cuerpo técnico defendieron con el alma, buscando ese gol que obligara al rival a una machada, pero la posesión (57% a 43%) y el control del juego posicional pertenecieron a los locales.
La resistencia rojiblanca, heroica durante casi todo el choque, se desmoronó de la forma más dolorosa cuando ya se rozaba la prórroga. En el minuto 89, Eneko firmó el 2-0 que rompía el empate global. Con el Zamora volcado a la desesperada y desordenado por la necesidad, el Sabadell no perdonó a la contra: Quadri en el 96 y Xavi Moreno en el 110 cerraron un castigo excesivo para los méritos mostrados por el cuadro visitante a lo largo de toda la temporada.
El pitido final dejó imágenes desoladoras sobre el césped, con los jugadores zamoranos tendidos sobre el verde, asimilando el golpe. Sin embargo, tras el llanto y el silencio del vestuario, llega el momento de la reflexión. Este mazazo no puede borrar una campaña histórica en la que el club ha vuelto a demostrar que merece codearse con los grandes. Toca lamerse las heridas, asimilar el golpe y canalizar esta frustración para volver a levantarse con más fuerza la próxima temporada. La afición, que nunca dejó de creer, ya espera el inicio de la batalla de mañana.


