
La provincia afronta la temporada estival con nueve zonas de baño oficiales repartidas por ríos, embalses y lagos que combinan naturaleza, ocio y turismo en algunos de los parajes más atractivos del territorio zamorano
Zamora vuelve a ofrecer este verano una de las redes interiores de baño más completas de la comunidad de Castilla y León. El Censo Oficial de Zonas de Baño de la Junta de Castilla y León para la temporada de 2026 reconoce nueve enclaves distribuidos por toda la provincia, desde las emblemáticas playas del Lago de Sanabria hasta los arenales fluviales del Tera y el Órbigo o las áreas recreativas de los embalses de Ricobayo y Valparaíso. Todos ellos estarán sometidos a controles sanitarios periódicos entre el 15 de junio y el 15 de septiembre para garantizar la calidad de sus aguas y la seguridad de los usuarios.
El gran referente del turismo de baño en Zamora continúa siendo el Lago de Sanabria, el mayor lago de origen glaciar de la Península Ibérica. Situado en el término municipal de Galende y dentro del Parque Natural del Lago de Sanabria y Sierras Segundera y de Porto, concentra cuatro puntos oficiales de muestreo y atrae cada verano a cientos de miles de visitantes. Sus playas más conocidas, como Viquiella, Los Enanos, El Folgoso o Custa Llago, ofrecen aguas transparentes de gran calidad rodeadas de bosques de robles, montañas y espectaculares paisajes. Además de bañarse, los visitantes pueden practicar deportes náuticos sostenibles o senderismo, lo que convierte a Sanabria en el principal destino turístico estival de la provincia y en uno de los espacios naturales más visitados de Castilla y León.
El río Tera aporta cuatro de las nueve zonas de baño oficiales de la provincia y se consolida como el gran eje fluvial del verano zamorano. En Milles de la Polvorosa, la playa fluvial situada junto al casco urbano constituye uno de los espacios recreativos más frecuentados de la comarca benaventana gracias a sus amplias zonas verdes, merenderos y áreas de descanso. La tranquilidad de sus aguas y la facilidad de acceso hacen que sea especialmente utilizada por familias durante los meses estivales.
En Villanázar, el Tera forma remansos naturales que permiten disfrutar de un baño seguro en un entorno de gran valor paisajístico. La zona destaca por la abundante vegetación de ribera y por ofrecer una alternativa tranquila alejada de los espacios más masificados. Durante el verano es habitual la presencia de vecinos y visitantes procedentes de toda la comarca de Los Valles.
La playa fluvial de Burganes de Valverde se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro del verano en la zona norte de la provincia. Sus áreas de sombra natural, la limpieza de las aguas y la amplitud de la zona recreativa la convierten en un enclave muy apreciado para pasar la jornada en familia. Además, el municipio suele complementar la temporada estival con actividades deportivas y de ocio vinculadas al río.
Por su parte, Camarzana de Tera cuenta con una de las zonas de baño más conocidas y valoradas de Zamora. Su playa fluvial dispone de espacios acondicionados para el descanso, zonas verdes y servicios complementarios que favorecen una elevada afluencia de visitantes durante todo el verano. La calidad ambiental del entorno y el atractivo del propio cauce convierten a este enclave en una referencia para los aficionados al turismo de naturaleza.
El río Órbigo mantiene también su presencia en el censo oficial a través de la zona de baño de Santa Cristina de la Polvorosa. Ubicada en un tramo de aguas relativamente tranquilas, esta playa fluvial destaca por su fácil acceso y por las amplias áreas de esparcimiento existentes en sus inmediaciones. La cercanía a Benavente favorece que cada verano reciba a numerosos usuarios que buscan una alternativa natural para combatir las altas temperaturas sin realizar grandes desplazamientos.
Entre los espacios embalsados sobresale el de Valparaíso, en Villardeciervos. Situado en plena Sierra de la Culebra, uno de los espacios naturales más emblemáticos de la provincia, ofrece una combinación singular de baño, naturaleza y observación de fauna. Sus aguas tranquilas permiten disfrutar de actividades náuticas y de ocio, mientras que el entorno boscoso y la riqueza paisajística convierten la visita en una experiencia especialmente atractiva para los amantes de la naturaleza. La proximidad a Villardeciervos, uno de los pueblos con más encanto de la provincia, incrementa además su atractivo turístico.
Otro de los grandes referentes es el embalse de Ricobayo, en Muelas del Pan. Considerado uno de los mayores embalses de la cuenca del Duero, dispone de amplias zonas aptas para el baño y para la práctica de actividades recreativas. La espectacular amplitud de la lámina de agua, unida al paisaje granítico característico de la zona y a la cercanía de los Arribes del Duero, convierte este enclave en uno de los espacios de interior más singulares de Castilla y León. Durante los meses de verano recibe visitantes tanto de la capital como de numerosos municipios de la provincia.

La relación se completa con la zona de baño del río Duero en la ciudad de Zamora, un espacio, conocido como Los Pelambres, que permite disfrutar del río sin abandonar el entorno urbano. Situada en una de las áreas recreativas acondicionadas junto al cauce, ofrece a los zamoranos una alternativa de ocio y baño a escasos minutos del centro histórico. La recuperación y puesta en valor de las márgenes del Duero ha favorecido en los últimos años un mayor uso ciudadano de este espacio, especialmente durante las jornadas de calor más intenso.
La presencia de estas nueve zonas de baño certificadas confirma el potencial de Zamora como destino de turismo de interior vinculado al agua. Desde los paisajes glaciares de Sanabria hasta los grandes embalses del oeste provincial o las playas fluviales del Tera y el Órbigo, la provincia ofrece una amplia variedad de espacios naturales que cada verano se convierten en refugio frente a las altas temperaturas y en un importante motor económico para el medio rural. A ello se suma la diversidad de propuestas que ofrecen estos enclaves, capaces de combinar baño, deporte, naturaleza, gastronomía y patrimonio, convirtiendo a Zamora en uno de los territorios con mayor riqueza de espacios acuáticos del noroeste español.

Más allá de este censo institucional, la provincia de Zamora esconde otros oasis fluviales de gran tradición que, si bien no cuentan con la consideración de zonas de baño oficiales por parte de la Junta de Castilla y León y carecen de sus muestreos sanitarios reglados, son espacios tradicionalmente muy frecuentados por los bañistas que buscan disfrutar del agua en entornos más íntimos. Entre estos arenales y áreas recreativas destacan parajes sanabreses de notable belleza como Los Arenales en Ribadelago, La Corneira en Trefacio, la zona de Castellanos de Sanabria, y la concurrida playa de La Chopera en Puebla de Sanabria, a los que se suma la zona recreativa y de baño de Rosinos de la Requejada.
La lista de estos concurridos espacios alternativos se extiende por otras comarcas de la provincia con enclaves muy valorados por los vecinos, como el área recreativa de la presa de Requeijo en Ayoó de Vidriales, o los hermosos remansos del río Tera a su paso por otras localidades, entre los que destacan La Tablada en Santibáñez de Tera, el Puente de Mózar, y la zona del Molino D’or en Micereces de Tera. Finalmente, en la comarca de Aliste, cobra especial relevancia la zona de La Chanera en Nuez de Aliste, que complementa este mapa sumándose al catálogo de rincones fluviales que, pese a no tener la distinción formal de playas autorizadas, se llenan de vida cada temporada demostrando la inmensa riqueza del noroeste español.







