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Del ridículo a la obligación de reaccionar

Foto: Javier Regidor

La derrota en el Ruta de la Plata frente a Unionistas deja una de las peores imágenes de la historia reciente, pero el playoff sigue al alcance y obliga a una respuesta inmediata

El Zamora CF dejó ante Unionistas algo más que tres puntos: dejó una imagen que duele, que cuesta explicar y que, sobre todo, obliga a una reflexión profunda. No por perder, algo que entra dentro del juego, sino por cómo se perdió y a mayores, el día en el que esta circunstancia se da. Un equipo plano, sin tensión competitiva en momentos clave y que fue incapaz de sostener un resultado favorable incluso en el minuto 91. En un contexto inmejorable, con más de 5.000 personas en el Ruta y la opción de dar un golpe encima de la mesa, la respuesta fue, sencillamente, indigna.

Las críticas, tan duras como merecidas, no pueden ni deben quedarse en la superficie. Hay errores individuales evidentes, decisiones discutibles y, sobre todo, una sensación preocupante de fragilidad cuando el partido entra en su fase decisiva. No es un hecho aislado. El Zamora viene mostrando dificultades para cerrar encuentros y gestionar ventajas, un patrón que empieza a ser demasiado repetitivo como para considerarlo casual, más aún con dos entrenador de por medio. Y ahí, más allá del rendimiento puntual, entran en juego cuestiones estructurales que el equipo debe corregir si quiere aspirar a algo más.

Pero en medio del enfado y del cabreo por los posibles ‘excesos’, también hay un dato que no se puede obviar: el playoff sigue a un paso. El margen de error se ha reducido pero la oportunidad continúa intacta. Y eso convierte las próximas jornadas en una cuestión de carácter. No tanto de fútbol —donde quizá también haya que mejorar si no se quiere estar siempre en el alambre— como de orgullo, de responsabilidad y de demostrar que lo ocurrido frente a los charros no define a este equipo, y que fue más un pecado de dudosa juventud, que de una conducta que ha venido para quedarse.

El Zamora CF está a tiempo de elegir qué quiere ser en este tramo final de temporada. Lo de Unionistas fue un golpe duro que también será inútil si no hay reacción. Porque si algo ha quedado claro es que con esta versión no alcanza, pero que esta versión tampoco ha sido una tónica habitual de una plantilla que en el minuto 91 iba en tercera posición. Pero con una mínima corrección en actitud, gestión y competitividad, el objetivo sigue siendo perfectamente posible. Ahora ya no hay excusas: toca responder.