
En el marco de las movilizaciones de la AECC y AZAYCA en la capital, la enferma Mónica Martín alza la voz contra los eslóganes hiperpositivos y exige apoyo social y un cuidado integral frente a las secuelas invisibles de la enfermedad
«No somos guerreras ni valientes, somos personas a las que les ha tocado esto y que tenemos que sobrevivir». Con esa rotundidad se ha expresado Mónica Martín, paciente afectada de cáncer de mama, durante las movilizaciones celebradas este lunes en Zamora con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Martín, que ha intervenido en la comparecencia organizada por la Asociación de Ayuda Frente al Cáncer (AZAYCA) en la Plaza de la Constitución, ha ofrecido un conmovedor y lúcido testimonio que desmitifica los discursos habituales sobre el proceso oncológico, haciendo un llamamiento directo a toda la sociedad para aprender a acompañar verdaderamente a quienes sufren esta dolencia.
Mónica Martín ha puesto especial énfasis en el impacto negativo que generan los eslóganes prefabricados y las narrativas publicitarias que acompañan habitualmente a la jornada. «Hay que aprender a tratar al paciente, hay que aprender a decir y hay que aprender a callar. Es importante mucho más el contacto físico, la presencia continua y la atención, que a veces palabras manidas. Yo creo que la publicidad hace mucho daño: ‘Eres una guerrera, eres una valiente, todo va a salir bien’. Pues no, no somos guerreras ni valientes; tenemos la suerte de que hay una sanidad y unos profesionales a los que hay que cuidar para intentar estar sanas», ha reivindicado con firmeza. Asimismo, ha rechazado la estampa festiva con la que en ocasiones se tiñe la conmemoración: «Este día del cáncer no es rosa, en absoluto es rosa, es un marrón muy grande y hay que intentar entre toda la sociedad cambiar las cosas y mejorarlas».
En esta misma comparecencia de AZAYCA, la psicóloga de la asociación, María Rodríguez, ha respaldado el mensaje de Martín explicando la necesidad de abordar el duelo y la alteración de roles que sufre todo el entorno familiar del paciente. Por su parte, la presidenta de la entidad, Pilar de la Higuera, ha remarcado que la palabra clave ante la enfermedad debe ser «compromiso» durante los 365 días del año. De la Higuera ha alertado de la elevada incidencia del cáncer de mama en la provincia de Zamora —donde se prevé que se rocen los 200 nuevos casos este año—, e insistió en la necesidad de mantener hábitos saludables de prevención, acudir a los cribados autonómicos entre los 45 y los 74 años, no olvidar la existencia del cáncer de mama masculino (entre un 0,5 % y un 1 %) y volcar recursos en la investigación del cáncer metastásico, que representa un 10 % de los diagnósticos y supone una situación clínica especialmente delicada.
Paralelamente, la Plaza de Castilla y León ha acogido la concentración de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), donde la paciente Yolanda Limia ha dado lectura a un manifiesto centrado en las secuelas que persisten tras los tratamientos. Bajo el lema Nos lo tomamos a pecho, Limia ha visibilizado problemas como la ansiedad, el cansancio crónico, las secuelas cognitivas, la distorsión de la imagen corporal, los miedos a la recaída y los obstáculos laborales o sexuales. «A veces los pacientes no escuchan la palabra o pregunta que necesitan oír, porque a veces necesitan silencio y menos frases hechas», ha coincidido Limia.
Finalmente, la presidenta de la AECC en Zamora, Inmaculada Hernández, ha leído un manifiesto institucional reclamando una atención más humana e integral. Hernández ha remarcado que en 2024 se diagnosticaron 134 casos en Zamora —dentro de los casi 36.000 registrados en España— y que para 2026 se superarán los 38.000 diagnósticos nacionales, por lo que ha urgido a instituciones, sanitarios y empresas a garantizar una escucha activa, espacios acogedores y apoyos continuados a las enfermas y a sus familias una vez concluidas las terapias.