
Un total de 7.123 espectadores llevaron en volandas al equipo rojiblanco en una tarde histórica ante el Villarreal B
El Ruta de la Plata volvió a demostrar que las grandes noches en Zamora se juegan también desde la grada. Un total de 7.123 espectadores acudieron al estadio para empujar al Zamora CF en la vuelta de la semifinal ante el Villarreal B, en una cita marcada por la ilusión, la presión ambiental y la comunión entre el equipo y su afición.
Desde horas antes del partido, la ciudad ya respiraba ambiente de remontada. Los accesos al estadio, las calles cercanas y la grada rojiblanca fueron tomando color en una tarde en la que solo la zona de Preferencia dejó algunos huecos visibles. El resto del Ruta respondió con una imagen de gran entrada y con una afición entregada desde el calentamiento.
El equipo encontró en la grada el impulso que necesitaba para sostener su plan durante todo el encuentro. Cada balón dividido, cada llegada al área y cada acción defensiva fueron acompañadas por un público que no dejó de creer incluso cuando el segundo gol tardaba en llegar. La ovación tras el tanto inicial de Carlos Ramos y la explosión del penalti en el descuento convirtieron el estadio en una caldera.
La clasificación para la final del play-off no se entiende sin el papel de una afición que llevó en volandas al Zamora CF en los momentos decisivos. El Ruta de la Plata vivió una de esas tardes que quedan grabadas en la memoria rojiblanca, con una ciudad empujando al mismo ritmo que su equipo y con el sueño del ascenso ya a solo dos partidos.


