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El trabajo invisible que sostiene a los pueblos: 220 mujeres atienden a más de 500 mayores en la Zamora rural  

La Fundación INTRAS rinde homenaje al papel fundamental de las asistentes personales en el Día Internacional de la Mujer Rural, destacando su labor para evitar el arraigo forzoso y garantizar la autonomía en el propio hogar

En el medio rural de Zamora, el 99 % de las personas que prestan servicios de asistencia y cuidados en el hogar son mujeres. Con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, la Fundación INTRAS ha querido poner de manifiesto y reconocer la labor esencial que desarrollan 220 profesionales de proximidad, quienes acompañan y atienden actualmente a más de 500 personas mayores en sus domicilios repartidos por toda la provincia. Esta tarea profesional resulta ser una pieza clave para que las personas dependientes puedan seguir viviendo en sus municipios sin tener que renunciar a sus raíces, costumbres ni vínculos sociales.

 

El servicio de asistencia personal va mucho más allá del cuidado físico o el auxilio en las tareas cotidianas de limpieza e higiene. Tal como señala Verónica Rodríguez Bordell, responsable de los servicios de proximidad de la entidad en Zamora, las asistentes procuran apoyo individualizado para gestiones, citas médicas o paseos, facilitando siempre que la persona conserve la autonomía y la capacidad de decisión sobre su propia vida.

 

Historias como la de Rosario y Josefa ejemplifican la dimensión humana y adaptativa de esta labor. Josefa, una mujer de 82 años con discapacidad auditiva que pasa los veranos en Puebla de Sanabria, cuenta con el apoyo de Rosario desde hace cuatro años. A pesar de los recelos iniciales, ambas han desarrollado un código propio de comunicación a base de gestos, miradas y fotografías en el móvil, garantizando así una atención basada en la confianza, el respeto y la plena autonomía de la persona atendida.

 

Desde la Fundación INTRAS reiteran que dignificar y dar visibilidad a esta labor no solo contribuye a reconocer la profesión de la asistencia personal, sino también a respaldar el derecho de las personas mayores a decidir cómo y dónde quieren envejecer.