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El trabajo que no se ve en FROMAGO: casi un centenar de voluntarios sostiene la feria desde dentro

Reparten material, coordinan espacios, resuelven incidencias y llevan semanas preparando una cita en la que este año participa el mayor número de voluntarios de sus tres ediciones

Detrás de los expositores, las degustaciones, los escenarios y los miles de visitantes que recorren FROMAGO existe otra parte de la feria que apenas se ve. Cerca de un centenar de voluntarios trabaja estos días para que todo funcione, desde la preparación previa hasta la resolución de los pequeños problemas que van surgiendo durante cada jornada.

Luis, responsable del voluntariado y coordinador de buena parte de los eventos culturales protagonizados por grupos zamoranos, explica que esta tercera edición cuenta con la participación más numerosa hasta el momento. A los voluntarios particulares se suman también personas vinculadas a Fundación Personas e INTRAS.

Su labor comenzó mucho antes de la apertura oficial. Durante las semanas previas se organizaron grupos de coordinación y, en los días inmediatamente anteriores, los voluntarios se encargaron de repartir material, información y diferentes productos por los stands. Una vez iniciada la feria, su función cambia: estar disponibles allí donde surja cualquier incidencia.

“Estamos para solucionar o apagar esos pequeños fuegos que puedan surgir”, resume Luis.

El primer día es, precisamente, uno de los más complicados. Con centenares de expositores instalándose, actividades repartidas por distintos puntos y miles de personas comenzando a recorrer el trazado, los imprevistos se multiplican y el voluntariado se convierte en una pieza fundamental para mantener la coordinación.

Todo ello, además, se realiza de manera altruista. “La propia palabra lo dice: dedicas tu tiempo”, recuerda Luis, que incluso utiliza días de vacaciones personales para poder participar en la organización de FROMAGO.

Ese compromiso, explica, nace en buena medida del sentimiento de pertenencia a Zamora y de la dimensión que ha alcanzado una feria que considera capaz de generar un importante impacto económico y proyectar la ciudad fuera de la provincia.

La organización del voluntariado tampoco resulta sencilla. La disponibilidad cambia de un día para otro y el cansancio obliga a reajustar continuamente los turnos. “No puedes exigir más de lo que ellos pueden dar”, señala, recordando que se trata de personas que colaboran de manera voluntaria y a las que hay que integrar y cuidar durante cuatro jornadas especialmente intensas.

El grupo reúne además a personas de edades muy diferentes, todas ellas repartidas por los distintos espacios de FROMAGO. Su presencia ha sido todavía más importante durante el fin de semana, cuando ha tenido lugar la mayor afluencia de público y multiplicado las actividades en los cuatro escenarios de la feria.

Para Luis, el principal margen de mejora pasa precisamente por aumentar ese respaldo ciudadano. “Que hubiese más voluntarios y que Zamora se involucrara de forma especial”, apunta, reclamando para este tipo de eventos una implicación similar a la que tradicionalmente existe alrededor de otras grandes citas de la ciudad.

Porque mientras el visitante observa quesos, prueba productos o disfruta de los espectáculos, hay decenas de personas moviéndose entre bastidores para que todo ocurra como estaba previsto. Un trabajo discreto, sin remuneración y muchas veces invisible, pero imprescindible para que FROMAGO pueda llenar durante cuatro días las calles de Zamora.