
La soprano internacional, nombrada Dama de la congregación, interpreta el ‘Ave María’ junto al barítono Luis Santana en una Plaza Mayor abarrotada
La Semana Santa de Zamora ha vivido este Sábado Santo un hito histórico y emocional a las puertas de la iglesia de San Juan. La soprano Ainhoa Arteta, una de las voces más internacionales del panorama lírico, ha protagonizado una sentida ofrenda musical a la Virgen de la Soledad en el arranque de su desfile procesional, sellando así un vínculo inquebrantable con la devoción zamorana.

El acto, que se ha desarrollado con la solemnidad característica de la «Pasión de Zamora», ha tenido lugar en el momento en que la imagen de la Virgen asomaba al dintel del templo. Bajo un silencio sepulcral, Arteta ha interpretado el Ave María de Gounod, una plegaria que ha resonado en toda la Plaza Mayor, conmoviendo a los miles de fieles y damas de luto que aguardaban la salida de la imagen de Ramón Abrantes.
La soprano no ha estado sola en esta ofrenda. Ha contado con la complicidad del barítono zamorano Luis Santana, principal artífice de la llegada de Arteta a la ciudad y destacado embajador de su tierra. Santana, que el pasado año no pudo lucir su intervención debido a la suspensión de la procesión por la lluvia, ha interpretado en esta ocasión el Ave María de Caccini.
Ambas voces han estado acompañadas al piano por el maestro Víctor Carbajo, reconocido como uno de los mejores pianistas acompañantes de España y autor de las adaptaciones musicales para el acto de las Siete Palabras.
La presencia de Ainhoa Arteta en Zamora ha trascendido lo puramente artístico. Durante la madrugada, la soprano recibió la medalla de Dama de la Virgen de la Soledad, un reconocimiento simbólico otorgado por la Cofradía de Jesús Nazareno (Vulgo Congregación). Con este gesto y la entrega de un cuadro con la imagen de la Virgen, la hermandad ha querido premiar su «calidad humana» y su deseo expreso de vivir esta jornada «como una mujer más junto a la Virgen».
La propia artista ha manifestado su respeto por el arraigo de esta tradición, compartiendo la experiencia desde dentro y mostrando una cercanía que ha calado hondo en la directiva de la cofradía y en el pueblo zamorano.