
La falta de humedad, las temperaturas extremas y las heladas nocturnas están dificultando la aparición de especies micológicas. Los expertos advierten de que las lluvias de los próximos días podrían no ser suficientes para recuperar la temporada e insisten en la importancia de no consumir ejemplares sin identificar
La temporada micológica está siendo especialmente complicada este año en la provincia de Zamora. Las condiciones meteorológicas, marcadas por el paso prácticamente directo del calor al frío, la falta de humedad y las heladas nocturnas, están condicionando la aparición de setas y hacen prever una campaña muy por debajo de lo habitual. Así se h apuesto esta mañana de manifiesto durante la presentación de una nueva edición de las Jornadas Micológicas de Zamora.
«Es que está siendo un año muy malo», ha asegurado este viernes Augusto Calzada, presidente de la Asociación Micológica de Zamora, que apunta a la combinación de factores meteorológicos como principal responsable de la escasez de ejemplares. La aparición de setas necesita unas condiciones concretas, con temperaturas suaves, en torno a los 16 o 18 grados, y una humedad ambiental suficiente. Sin embargo, este otoño está ofreciendo un escenario completamente diferente.
El experto advierte de que las anomalías climáticas no solo están dificultando la aparición de nuevas especies, sino que también están afectando al estado de las que consiguen desarrollarse. Como ejemplo, relata su reciente visita a una zona de hayedos del norte de Palencia, donde encontró abundantes ejemplares de distintas especies, pero con una particularidad: «Nada más que las tocaba se rompían». La falta de humedad y las temperaturas de entre tres y cuatro grados bajo cero durante las noches habían dejado las setas prácticamente pulverizadas.
Una situación que relaciona con los efectos del cambio climático y con la transformación de los ciclos estacionales. «Las condiciones climáticas se han cambiado. Este año son unas condiciones atípicas, completamente muy raras», señala. A su juicio, la progresiva desaparición de las condiciones propias de la primavera y el otoño puede tener consecuencias importantes para el mundo micológico. «Probablemente tengamos seis meses de verano y casi aquí en la meseta otros seis meses de invierno, y realmente no vamos a tener lo que era la primavera y el otoño, que es realmente cuando surgen los hongos por las condiciones que son las más adecuadas», advierte.
Tampoco las precipitaciones previstas para los próximos días parecen ofrecer demasiadas esperanzas. El especialista considera que las lluvias podrían llegar demasiado tarde si continúan las heladas nocturnas. «Es muy tarde porque va a hacer mucho frío por la noche», explica. El problema está en que el agua puede congelarse y dañar el micelio, la estructura subterránea del hongo de la que depende su desarrollo. «Si se congela, se van a reventar y el micelio se va a estropear prácticamente. No va a dar la opción, ya puede llover mucho», sostiene.
Las condiciones actuales sí podrían favorecer la aparición de algunas especies de hongos hipogeos, que se desarrollan bajo tierra y quedan más protegidos de las temperaturas exteriores, aunque también necesitan unos niveles adecuados de humedad.
Precaución con las setas recolectadas
Ante una campaña en la que la recolección puede resultar más complicada y en la que no siempre es fácil identificar los ejemplares, los representantes del colectivo micológico insisten en extremar las precauciones. La recomendación fundamental es no consumir nunca una seta que no se conozca perfectamente y recurrir a especialistas ante cualquier duda.
«Nuestra misión fundamental es esa, dar a conocer el mundo de la micología y, sobre todo, las buenas prácticas de no consumir especies que no conoces», explica uno de los representantes de la asociación, que recuerda que también se pueden llevar ejemplares para su identificación cuando se reciben como regalo o se recogen en el campo.
La asociación mantiene su servicio de asesoramiento durante el otoño en su sede de la calle La Rúa de los Francos, número 18, en Zamora, los lunes, aproximadamente de 19.00 a 21.00 horas. Además, organiza talleres de aprendizaje los miércoles para enseñar a identificar las distintas especies y reconocer sus características. El objetivo es que los participantes no se limiten a llevar las setas para que otros las clasifiquen, sino que aprendan a identificarlas por sí mismos.
«No que te las lleven y te las digan, sino que tú mismo seas el que vayas identificando las setas, para aprenderlas», explica el representante del colectivo.
